lunes, 27 de agosto de 2012

La sal, una desconocida en cocina


Hoy intentaremos dar un poco de luz a un mundo tan amplio, que nunca terminaríamos por concluir ya que cada día vaya evolucionando e introduciendo nuevas variedades y diversas formas de presentación, es la sal.  En tiempos de los romanos, las tropas cobraban su sueldo en sal, de ahí viene la palabra salario. También en zona de desiertos, es la moneda más preciada para comerciar, ya que junto con el agua es uno de los bienes más escasos. Como curiosidad diremos, que se ha dicho alguna vez que una cucharada de sal tomada directamente bastaría para perjudicar seriamente la  salud a alguien, ya que es la gran enemiga de la presión arterial, ingrediente prohibido para los hipertensos. Antes de ponernos a utilizar la sal como instrumento de tortura, el principal uso que le damos es para cocinar, con el fin de dar un gusto agradable a nuestras elaboraciones, siempre en su justa medida, ya que poco queda soso y si nos pasamos de sal quedará salado y será casi imposible poderlo comer. Por eso diremos que a la hora de salar una elaboración más vale quedarse corto y tener la oportunidad de rectificar. Tenemos muchos tipos de sal a nuestra disposición en los mercados, supermercados, grandes superficies, etc. La intención es dar a conocer los grandes tipos de sal que podemos encontrar más a mano en nuestros comercios más cercanos.






Como información adicional indicaros que el 50% de producción mundial de sal se obtiene del mar y el otro 50% de minas de sal. Las fuentes mundiales son prácticamente inagotables ya que son los océanos contienen gran concentración de la misma, siendo China el primer productor mundial con unos 56 millones de toneladas por año, seguidos de los Estados Unidos.

Entre los tipos de sal de las que vamos  a hablar tenemos la sal de mesa, sal yodada, sal en escamas, sal kosher, sal marina sin refinar, fleur de sel o flor de sal y sales con sabores y colores.

Las sales de mesa, son sales granuladas, es decir formadas por pequeños cristales. Son las más densas y las que más tiempo tardan en disolverse. La típica sal de mesa suele llevar aditivos para que no absorban humedad y se peguen los pequeños cristales, unos con otros.

La sal yodada, son sales comunes y marinas que se refuerzan con yodo ya que la sales por lo general traen un aporte bastante escaso de este componente. Además, para contrarrestar la acidez del yoduro se les añade carbonato de sodio.

Sal en escamas, están compuestas por granos más grandes y planas. Se producen por evaporación mecánica. Por ejemplo, la sal maldon, se utilizan sobre todo para incorporar en el último momento ya que aportan una textura crujiente y además un sabor más intenso.

La sal kosher, es un tipo de sal que se usa en la preparación de carnes según las leyes alimentarias judías. Es una sal muy densa, muchas veces compuesta pos escamas y se echa sobre la carne recién sacrificada y cortada para extraer la sangre.

Sal marina sin refinar, se producen del mismo modo que los cultivos agrícolas: se cuidan y atienden los yacimientos, se recoge la sal cuando está lista y se procesa mínimamente. El cuidado de este “cultivo” consiste en una lenta y progresiva concentración del agua de mar, que puede durar hasta cinco años. Como a las sales sin refinar no se les elimina sistemáticamente su recubrimiento de minerales, llevan un componente superior de sulfatos, magnesio, etc. Estos “minerales” le dan un cierto tono gris mate.

La flor de sal, es la más fina y delicada, es un producto my especial. Se forman capas en la superficie de evaporación de las sales marinas, y tienen un aroma muy especial y único debido a formaciones de materiales grasos con las que entran en contacto cuando se está formando.  Debido a su alto precio es mejor usarlas a última hora y no para cocinar.

Sales con sabores y colores. En este grupo podemos meter todas esas sales que conocemos porque están en el mercado y que conocemos. Los colores pueden ser porque están en contacto con componentes minerales determinados. Por ejemplo, la sal rosa del Himalaya es porque procede de minas con alto componente de hierro.
Por último hablaremos de un tipo de sal que está entrando en el mercado con fuerza, lleva en el mercado desde 2.008 pero es ahora cuando está llegando a las cocinas de las casas, primero hizo furor en los fogones de los grandes restaurantes del mundo, son las sales líquidas están pensadas para aderezar pescados, carpaccios, pastas, verduras, ensaladas y toda elaboración a lo que deseemos dar un punto de sal y un aroma en particular. El formato en spray, nos permite controlar la cantidad a dispensar, se recomienda pulverizar sobre la elaboraciones de 2 a 4 veces. Cabe destacar que están elaboradas con productos de calidad diluidos en agua de manantial. La Sal Líquida de Esencias Mediterráneas por ejemplo, incorpora además de agua y flor de sal, romero, tomillo y orégano.

Las salinas canarias se han unido para intentar sacar al mercado una sal marina de calidad, artesanal y que sea considerada con Denominación de Origen para introducirla en un mercado  muy competitivo, aquí dejo el enlace donde se puede encontrar una información más exhaustiva http://www.salinasdecanarias.com/

sábado, 18 de agosto de 2012

Papas amarillas con mini hamburguesas

Hoy quiero presentar una receta familiar, de mi Yaya (que era mi abuela paterna) y de su hermana, que era mi tía Lola. Es una receta que me trae muchos recuerdos de mi niñez, esta elaboración casi siempre venía acompañada por bístec rusos, que no es otra cosa que hamburguesas pasadas por pan rallado y en vez de hacerlas a la plancha se fríen. Era una de las comidas típicas en días festivos o de fin de semana. En la actualidad yo suelo acompañarlas con mini hamburguesas, pero esta receta no es la que vamos a publicar, ya que en su día ya la dimos, si te la perdistes aquí puedes consultarla http://laverguenzaquedotraslapuerta.blogspot.com.es/2011/06/mini-hamburguesas.html La receta de papas que vamos a dar es para tres o cuatros comensales.

Decir que ahora podemos aprovechar a consumir papas nuevas (son papas de temporada, recogidas y llevadas al mercado, no son las que se meten en cuevas para cuando no hay de temporada) de ojo rosado, que se está recogiendo en nuestra tierra estos días, es una papa muy rica que da un buen resultado en nuestras elaboraciones y muy apreciada en las mesas canarias.


Los ingredientes que vamos a necesitar, son:


  • 5 o 6 papas medianas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharada sopera de harina
  • Pimienta negra molida
  • Perejil picado
  • Azafrán
  • Vino blanco
  • Agua 
  • Aceite de oliva
  • Sal
Comenzamos nuestra elaboración por pelar y lavar nuestras papas. Una vez las tenemos las cortamos en 4 o 5 lonchas gordas a lo largo, en una sartén calentamos un poco de aceite de oliva para sellar nuestras papas, es como si fuéramos a freírlas, pero no terminaremos ya que después se terminarán hirviendo para que se ablanden. Durará esta operación unos dos minutos por cara, ya que les daremos la vuelta. Mientras vamos friendo las papas, en un caldero pondremos un poco de aceite de oliva y en él freiremos los ajos que previamente cortamos en brunoise, una vez los ajos están en su punto añadimos una cucharada sopera de harina, la cual freímos un poco para que no sepa a crudo. Después añadimos un chorrito de vino blanco, añadimos nuestras papas y las cubrimos con agua. Le añadimos un poco de azafrán y las salpimentamos al gusto, yo en mi caso he utilizado sal gorda y pimienta a las 5 bayas. Dejaremos hervir hasta que la salsa espese y las papas estén blandas para ello las pincharemos con la punta de una puntilla, cuando entre en la papa sin oponer resistencia ya tendremos lista la elaboración. A mí personalmente me gusta prepararlas temprano para que las papas absorban todo el sabor, una vez que estoy haciendo a la plancha nuestras mini hamburguesas aprovecho para calentar nuestras papas. Las papas las ponemos a modo de cama y encima la carne, llevamos a la mesa y degustamos antes de que se enfríe.

lunes, 13 de agosto de 2012

Minipizzas

La verdad es que muchas veces cuesta que nuestros hijos coman y uno de los platos que a casi todos los niños gusta es la pizza, y si se las hacemos en pequeñito se ponen muy contentos y se las comen muy bien. Es difícil acertar con los ingredientes que más gusta, pero lo más usuales para los niños son el queso, el jamón york y las aceitunas negras. La receta que vamos a dar es para unas 14-16 unidades, en mi caso al no consumirlas todas, las suelo congelar individualmente ya preparadas y que más de una vez me han sacado de un apuro cuando recibo en casa a algún invitado sorpresa. En estos días he descubierto que preparar la masa es más fácil de lo que creía, solo necesitamos algo de tiempo y paciencia a la hora de esperar a que leve la masa. 


Los ingredientes necesarios, son:

  • 125 g. de harina                    
  • 12,5 g de levadura fresca
  • 75 ml de agua tibia
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de azúcar
  • 1 pizca de sal


Comenzamos la elaboración de la masa por calentar unos segundos el agua, ya que la queremos tibia para que la levadura haga su trabajo y suba. En un bol ponemos la harina junto con la sal y el azúcar. En el vaso donde tenemos el agua, añadimos el aceite y la levadura (comentar que es medio paquete, ya que se vende en 2 paquetes de 25 g. cada uno), revolvemos bien y dejamos unos minutos que repose. Pasado ese tiempo añadimos el contenido del vaso al bol y amasamos bien hasta que tengamos una bola homogénea con una textura suave, amasamos como unos 15 minutos aproximadamente. Ponemos la bola en el bol y con un paño limpio lo ponemos a estufar para que doble su tamaño, esperaremos una hora. Pasado el tiempo de espera veremos como la masa ha doblado su tamaño, amasamos bien de nuevo para sacar todo el aire. Con la ayuda de un rodillo estiramos bien la masa y con la ayuda de un vaso hacemos las bases de las minipizzas. Decir que los ingredientes más usados, en mi caso son: queso gouda, jamón york, champiñones frescos, aceitunas negras y pimientos del piquillo, todo bien picado. Encima de la masa ponemos un poco de tomate frito y un ajo exprimido, en el aso de los niños lo suprimimos. Después colocamos todos los ingredientes encima y horneamos a 220 grados hasta que se nos quede doradita la masa, unos 15-20 minutos, recordar que el horno estará precalentado y ponemos nuestras minipizzas en una bandeja de rejilla con papel sulfurizado para que no se nos pegue, al sacarlas del horno le añadimos el orégano cuando aún están muy calientes, no lo añadimos antes para que no se nos queme. Decir como consejo que si usamos jamón serrano también lo añadiremos al sacar la pizza ya que si no estaría muy salado. Servimos en un plato y llevamos a la mesa.

El maridaje de este plato al ser para niños lo podemos degustar con un zumo o refresco, a gusto del consumidor infantil.

Lasaña de berenjenas

Hoy presentamos una receta de las llamadas de aprovechamiento, ya que hemos utilizado el relleno que nos sobraba de preparar unas berenjenas rellenas  de carne  y nos salva la comida de un día, haciéndola rápida y fácil, http://laverguenzaquedotraslapuerta.blogspot.com.es/2011/08/berenjenas-rellenas.html en este en lace presentamos la receta original de la que deriva nuestra elaboración para aprovechar la cantidad sobrante ya que es una buena época para comer verduras y con estos calores debemos prestar más atención a este tipo de ingredientes ya que se estropean con más facilidad. De las berenjenas diremos que se cree que vienen de Persia aunque confirmado con antiguos escritos vienen de la India. Hasta que aprendieron el método de cocinarla pasó un tiempo en la cual causaba indigestión  y no utilizaban condimentos para aderezarlas. De las propiedades de las berenjenas (Solanum melongena) ya lo habíamos contado en otro post pero podemos destacar que las dos variedades más consumidas, las de fruto largo que  son las negras y las violetas o moradas, también en nuestro país las tenemos como encurtidos siendo muy conocidas como berenjenas de Almagro (se conservan gracias a un escabechado), de fruto redondo. El mineral que más abunda es el potasio.

Volviendo a nuestra receta, los ingredientes que vamos a necesitar, son:


  • 6 láminas de lasaña 
  • Relleno de berenjenas 
  • Perejil picado
  • Pimienta negra molida
  • 5 lonchas de manchego semi
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Bechamel ligera




Comenzamos nuestra receta por poner a calentar agua en un caldero con un poco de sal gorda, la cual añadimos una vez que hierva para que no retase el punto de ebullición. También ponemos un cazo con agua para preparar el huevo duro, el cual estará de 10 a 12 minutos pero partiendo del agua hirviendo. Las láminas de pasta las cocinaremos siguiendo las recomendaciones del fabricante. Mientras vamos preparando nuestro relleno al cual le daremos el último toque de puesta a punto añadiendo un poco de perejil picado y un toque de pimienta negra molido al gusto. 

En un caldero ponemos un poco de mantequilla  y un chorrito de aceite de oliva para que no se nos queme la mantequilla, una vez derretida, añadimos dos cucharadas de harina y la tostamos un poco. Después añadimos la leche, aproximadamente medio litro caliente para que no nos haga grumos, en el caso de que nos salga grumos con la ayuda de una mixer nos libraremos de ellos. Condimentamos con la sal y la nuez moscada, dejaremos que la bechamel tenga una consistencia semi-líquida. Una vez que la tenemos añadimos un par de cucharones a la farsa o relleno, removemos. Comienza la fase final del montaje de la lasaña, para ello en una bandeja de cristal o metálica ponemos un poco de bechamel en el fondo y extendemos, después ponemos una lámina de pasta, después farsa o relleno que hemos extendido por toda la pasta y después tapamos con otra lámina, repetimos la operación hasta llegar a la última lámina. Para finalizar nuestro plato napamos o cubrimos de bechamel y le damos el toque final poniendo las lonchas de manchego encima. Mientras vamos montando la lasaña, iremos precalentando el horno a 200 grados, después la tendremos unos 20 minutos hasta que veamos que el queso se nos derrite y se nos dora.

Dar las gracias a mi hermana Sonia por esta receta ya que fue ella en su día la que elaboró las berenjenas rellenas y la culpable de enseñarnos como podemos aprovechar de una parte de una comida y elaborar otra.

Como maridaje a nuestro plato y en honor a ella lo haremos con un Peñascal Rosado Aguja, embotellado en Laguna de Duero, Valladolid. Variedad garnacha y tempranillo, de color rosa frambuesa limpio y brillante. Aroma muy afrutado con ligeros recuerdos a melocotón. Tiene un bouquet delicado y suave que se lo otorgan los restos de azúcares sin fermentar. Se debe consumir a una temperatura que oscila sobre los 6 y los 8 grados.

sábado, 4 de agosto de 2012

Atún a la reducción

Hoy presentamos un rico, rápido y económico plato de lomos de atún, podemos aprovechar para comprarlo ya que estamos dentro de temporada y tiene un precio más que atractivo, por aquí lo podemos conseguir en los mercados por un precio inferior a los 3 €/kg. La verdad, al principio cuando leas la receta vas a estar un poco reacio a probarla, pero te puedo asegurar que está muy rica para la elaboración que lleva. Además vamos a utilizar uno de los ingredientes que más vitamina C tiene, que nos es otro que el perejil, el cual deberíamos intentar incluir más en nuestras elaboraciones, ya sea cocinadas o frescas.


Los ingredientes necesarios, son:


  • 600 g de atún          
  • 500 g de almejas
  • 1/2 cabeza de ajos
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1/2 vaso de vinagre manzana
  • El zumo de un limón
  • Aceite de oliva
  • 1 pimienta cayena
  • Pimienta negra molida
  • Perejil picado
  • Sal


Lo primero que haremos es sacar los filetes de atún de los lomos, también podemos pedírselo a nuestro pescadero y evitamos este paso, después lo ponemos a marinar junto con el vinagre y el zumo de limón, pero antes salpimentamos los lomos. Las almejas las tendremos como mínimo una hora en agua con gas para que terminen de soltar toadas las impurezas que le puedan quedar ya que vienen filtradas, previamente las lavamos. En un caldero a fuego vivo ponemos el vino, cuando este hierva añadimos las almejas que previamente hemos colado el agua con gas y lavado por última vez. Tendremos el caldero al fuego hasta que se abran las almejas, después retiramos y reservamos. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva y a fuego vivo sellamos los lomos de atún por cada lado, también reservamos. En la misma sartén con un poco de aceite de oliva a fuego medio primero ponemos la pimienta de cayena y cuando el aceite esté caliente añadimos los dientes de ajo que previamente hemos laminado, cuando estén casi dorados añadimos el líquido donde marinamos los lomos de atún y el vino junto con el jugo de las almejas, dejamos que todo reduzca por unos minutos a fuego medio, unos 5 minutos. Pasado ese tiempo añadimos los lomos de atún que dejamos que hiervan durante un par de minutos, después añadimos las almejas y un minuto antes de retirar la elaboración del fuego le añadimos perejil picado. Podemos acompañar nuestro atún con unas papas hervidas, si queremos darle un plato más vistoso podemos tornear las papas. Como maridaje podemos decir que nos viene bien un vino blanco frío, en nuestro casi lo hemos degustado con un Viña Pati  2011, D.O. Rueda, es un vino de uvas Verdejo y Viura de la finca Valverde, de color amarillo pajizo, brillante, muy fresco y con grandes aromas frutales. Es un vino recomendado para aperitivos, pescados y mariscos. Se debe consumir a una temperatura entre 7 y 9 grados para su óptimo paladar.

jueves, 12 de julio de 2012

Lasaña marinera

Hoy presentamos una lasaña marinera, es un plato de pasta el cual podemos llevarnos en una fiambrera y degustar fuera de casa si fuera necesario, además es un ingrediente que gusta a casi todo el mundo, fácil y rápido de preparar. En estos días duros que nos han tocado vivir vuelve a nuestras tertulias el uso de las fiambreras en los colegios, la verdad a mi me parece muy bien permitir a los niños de los padres que se encuentren en dificultades adoptar esta opción, pero nos volvemos a encontrar con la burocracia, en este caso de la mano de Sanidad, ya que considera que no se cumplen las medidas higiénico-sanitarias adecuadas, pero yo discrepo, cuando yo estudiaba esto ocurría en mi colegio y para ser sinceros nunca vi que a nadie le pasara nada. También desde hace unos años muchos trabajadores se llevan la comida a sus trabajos y allí la conservan y a la hora de comer la calientan según las infraestructuras existentes en cada negocio. Son tiempos duros y toca afloja un poco la mano que no está apretando el cuello. Esto me recuerda cuando me pongo a cocinar junto a mi madre y la corrijo con alguna de las nuevas formas de tratar los alimentos y me dice una frase lapidaria que no me da pié a seguir ya que tiene la razón, "Yo siempre lo he hecho así y ahí están tus hermanos y tú, ¿les ha pasado alguna vez algo?", después de esto yo me callo y sigo con mi cometido. Pero bueno volvamos a nuestra receta ya que esto daría para un largo debate. La receta que vamos a dar son para dos comensales.


Los ingredientes necesarios para nuestro plato, son:

  • 3 láminas de lasaña  
  • 8 langostinos medianos
  • 6 palitos de surimi
  • 1 lata de atún en a.o.
  • 1 huevo duro
  • 1 cebolla mediana
  • 2 pimientos morrones medianos
  • 6 aceitunas verdes
  • Perejil picado
  • Pimienta negra molida
  • 3 lonchas de manchego semi
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Bechamel ligera

Comenzamos nuestra receta por poner a calentar agua en un caldero con un poco de sal gorda, la cual añadimos una vez que hierva para que no retase el punto de ebullición. También ponemos un cazo con agua para preparar el huevo duro, el cual estará de 10 a 12 minutos pero partiendo del agua hirviendo. Las láminas de pasta las cocinaremos siguiendo las recomendaciones del fabricante. Picamos la cebolla en brunoise y la ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite de oliva, una vez pochada, la retiramos y salteamos los langostinos, que previamente hemos pelado y retirado el hilo intestinal, las cabezas y las cáscaras no las tiramos ya que podemos preparar un fumet para otra elaboración, como por ejemplo un arroz. Esperamos a que se templen la cebolla y los langostinos. No paramos mientras, picamos los pimientos, el huevo, las aceitunas y los palitos de surimi, lo vamos juntando todo en un bol. Después añadimos el atún desmenuzado, sin aceite, picamos los langostinos y junto con la cebolla también lo añadimos todo al bol. Le añadimos perejil picado y pimienta negra molida al gusto, reservamos. La pasta ya la tenemos cocida y la tenemos encima de un paño a la espera de montar la lasaña. En un caldero ponemos un poco de mantequilla  y un chorrito de aceite de oliva para que no se nos queme la mantequilla, una vez derretida, añadimos dos cucharadas de harina y la tostamos un poco. Después añadimos la leche, aproximadamente medio litro caliente para que no nos haga grumos, en el caso de que nos salga grumos con la ayuda de una mixer nos libraremos de ellos. Condimentamos con la sal y la nuez moscada, dejaremos que la bechamel tenga una consistencia semi-líquida. Una vez que la tenemos añadimos un par de cucharones a la farsa o relleno, removemos. Comienza la fase final del montaje de la lasaña, para ello en una bandeja de cristal o metálica ponemos un poco de bechamel en el fondo y extendemos, después ponemos una lámina de pasta, después farsa o relleno que hemos extendido por toda la pasta y después tapamos con otra lámina, repetimos la operación hasta llegar a la última lámina. Para finalizar nuestro plato napamos o cubrimos de bechamel y le damos el toque final poniendo las lonchas de manchego encima. Mientras vamos montando la lasaña, iremos precalentando el horno a 200 grados, después la tendremos unos 20 minutos hasta que veamos que el queso se nos derrite y se nos dora.



jueves, 28 de junio de 2012

Jamón al Oporto

Hoy podemos encontrar una receta que se elabora con jamón York o jamón cocido. Es una elaboración la cual la podemos sustituir por un codillo, lo cual implicaría  que este tipo de carne llevaría más tiempo al fuego que con el ingrediente que nosotros hemos utilizado, en mi opinión de 30 a 40 minutos. Vamos a cocinar nuestro jamón en vino de Oporto, vino portugués de paladar dulce, suave y muy oloroso que combina perfectamente con la carne de cerdo. Como curiosidad diremos que al vino durante su fermentación se le añade brandy, su proceso nació en el siglo XVI, cuando se buscaba una bebida para los trayectos marítimos capaz de aguantar altas temperaturas y humedades de largo proyecto, de ahí se consiguió elaborar el Oporto, tenemos diferentes calidades en el mercado que va desde el joven a un vino de más de 20 años. 


Los ingredientes necesarios, son:


  • 3 lonchas de jamón York
  • 2 cebollas blancas
  • 2 puerros
  • 2 papas grandes
  • 1 manzana reineta
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1/2 vaso de leche evaporada
  • Vino de Oporto
  • Perejil picado
  • Aceite de oliva
  • Sal


Comenzaremos nuestra elaboración por sancochar o cocer nuestras papas, partimos de agua fría en un caldero y las papas previamente las hemos lavado y las ponemos con la piel, ya que así no absorberán tanta agua, tardarán de 20 a 25 minutos en estar sancochadas. En otro caldero ponemos las cebollas y los puerros a pochar picados en brunoise con un poco de aceite de oliva y sal. Una vez que la verdura está pochada añadimos el jamón (son lonchas gruesas que pesan aprox. 200 g), las cuales las partimos en tres trozos para cocinarlas mejor , le damos unas vueltas y cubrimos con el vino, dejaremos que hierva a fuego medio durante unos 15 minutos para que la esencia del vino penetre en la carne, si fuera codillo el tiempo sería mayor como ya comenté. Una vez que tenemos las papas, las pelamos y las pasamos por un pasapurés. Mientras en una sartén colocamos las dos cucharadas de mantequilla, la leche evaporada y la manzana cortada en lonchas finas durante unos 5-7 minutos hasta que este blanda. Después vertemos esto en el caldero de las papas hecha puré, revolvemos todos bien. Después sacamos el jamón del caldero y molemos la salsa con un mixer. Antes de servir añadimos el perejil picado a las papas. Servimos en un plato y llevamos a la mesa la salsa sobrante en una salsera.

viernes, 22 de junio de 2012

Costillas de cerdo a la miel

Hoy presentamos una rica receta ideal para el fin de semana que ha elaborado mi hermana Sonia y ha decidido compartirla con todos nosotros, gracias hermanita. Son unas costillas de cerdo a la miel, es un plato que gusta a casi todo el mundo y es fácil de preparar, la única pega de este plato es estar ojo avizor al horno para que las costillas no se nos quemen, pero controlando el tiempo el resultado es óptimo para un producto cárnico que hace unos años se ha vuelto a poner de moda gracias a las cadenas de comidas rápidas americanas que lo preparan como uno de sus platos estrellas y a partir de hoy puedes prepararlo tu mismo desde casa. La receta que vamos a dar es para 4 comensales.


Los ingredientes necesarios, son:


  • 1 kg de costillas de cerdo
  • 1/2 taza de tomate frito
  • 4 cucharadas de ketchup
  • 4 cucharadas de miel
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 2 cucharaditas de vinagre
  • 4 dientes de ajo
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  • Sal


Comenzaremos por decir que las costillas deben ser carnosas, a la hora de comprarlas, comentaremos que las queremos para hacerlas al horno, las compraremos en un solo trozo del costillar. Una vez que ya tenemos nuestras costillas prepararemos la salsa con la cual las vamos a tener macerando durante un mínimo de dos horas. Para ello en una sartén ponemos un poco de aceite de oilva, donde vamos a dorar los ajos que previamente hemos prensado, en el caso de no tener un prensa-ajos los pondremos picados en brunoise. Una vez tenemos los ajos, añadimos el tomate frito, el ketchup, la miel, el vinagre, la soja y la pimienta negra, esta última a nuestro gusto. Dejamos a fuego medio-bajo que todo hierva, removemos de vez en cuando. Una vez que hierve la retiremos del fuego y esperamos a que se enfríe. Ponemos nuestras costillas en una fuente de horno y cubrimos con nuestra salsa, tapamos con film transparente y las introducimos en el frigorífico, dejando que macere al menos dos horas. Pasado ese tiempo, sacamos las costillas y las dejamos que se atemperen, al mismo tiempo ponemos nuestro horno a precalentar 15 minutos a 200 grados en modo grill. Introducimos nuestras costillas que estarán al fuego durante una hora más o menos, dándole la vuelta pasado la media hora. Como consejos diremos dos cosas, una que para que nos quede la parte más bonita crujiente al final, comenzaremos a hornearlas con los huesos hacia arriba y la otra cosa es con la ayuda de una brocha de silicona pintar unas cuantas veces las costillas durante su cocción. Mientras se terminan de preparar podemos ir preparando la guarnición que pueden ser papas, bien en puré, asadas o fritas, mi hermana se ha decantado por esta última opción. También podemos preparar una ensalada que le dará un toque fresco a nuestra elaboración. Antes de llevarlo a la mesa dividimos nuestras costillas en las proporciones adecuadas y servimos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Pollo al estilo de nuestra "Yaya"

Hoy presentamos una receta de la cocina tradicional española, es un estofado de pollo. Esta receta es muy especial para nuestra familia, ya que era una de las comidas que mi Yaya, que era mi abuela paterna preparaba junto con su hermana,  la tía Lola, se solía preparar en domingos y en días de fiestas. Para ser sinceros es una receta que sale a la luz gracias a mi hermana Sonia que es quien la ha elaborado y ha tenido el placer de degustarla, ya que yo hace mucho tiempo que no la como. Al ver la foto que me ha enviado de la elaboración ha venido a mi mente el rico olor y la imagen de un caldero grande plano donde se preparaba ya que eramos unos cuantos a comer. Esta receta también se puede preparar con ternera, en casa de mi Yaya con carne de costillas y pecho, con la cual previamente se preparaba un caldo para su también afamada sopa, pero eso será en otra ocasión. 

Los ingredientes necesarios, son:


  • 1 kg. de pollo troceado  
  • 2 cebollas medianas
  • 3 papas medianas
  • 6 dientes de ajo
  • 200 ml de tomate frito
  • 1 bote de pimientos del piquillo
  • Vino tinto
  • Perejil picado
  • Pimienta negra
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Agua


Comenzamos nuestra receta por salpimentar el pollo que previamente hemos troceado o nos lo han preparado en nuestro establecimiento habitual. En caldero ponemos un poco de aceite de oliva y cuando  esté caliente vamos dorando todos los trozos a fuego vivo, reservamos. En el mismo caldero vamos a preparar la fritura para ello picamos las cebollas y los dientes de ajo en brunoise y lo ponemos a pochar. Cuando lo tengamos pochado añadimos el tomate frito y un buen chorro de vino tinto. Volvemos a introducir el pollo y cubrimos con agua. Una vez que está guisado el pollo, unos 20 minutos a fuego medio, rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario. Durante la espera del pollo vamos pelando, lavando y picando nuestras papas en cuadraditos. Las cuales doramos en una sartén y añadimos a nuestra elaboración.  También añadiremos los pimientos en tiras finas al igual que el agua de su conserva. Dejamos que siga hirviendo por un par de minutos más. Antes de servir como último paso, añadimos el perejil picado. Servimos en una fuente y llevamos a la mesa.

martes, 12 de junio de 2012

Pancit

Hoy presentamos un plato típico de la gastronomía filipina, donde combina diferentes tipos de carnes con langostinos y verduras, es parecido al yakisoba, japonés. Es un plato que lleva su tiempo de preparación y elaboración pero merece la pena ya que está muy rico y sorprenderás a tus invitados con algo diferente. El nombre del plato significa, algo que se ha cocinado realmente rápido. Con el pancit pasa como con la mal llamada paella española puedes hacerla de lo que más te guste. La receta que vamos a dar a continuación es para 4 comensales o 4 pax, pero perfectamente puede comer alguno más ya que sale una buena cantidad.


Los ingredientes necesarios, son: 


  • 400 g de pasta o fideos de arroz   
  • 135 g de carne de cerdo
  • 135 g de carne de ternera
  • 135 g de pechuga de pollo
  • 150 g de langostinos
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 calabacín
  • 2 zanahorias
  • 8 habichuelas
  • 1/2 pimiento verde
  • 150 g de col
  • Brandy
  • Salsa de soja
  • Zumo de limón
  • Pimienta negra molida
  • Nuez moscada
  • 1 cubito de caldo de pollo
  • Aceite de oliva
  • Sal

Comenzamos nuestra elaboración por picar toda la carne a cuchillo, podemos ponerla molida pero a la hora de cocinarla se nos harán bolas, cortamos en trocitos pequeños. Una vez que las tenemos toda picadas las ponemos en un bol y las sazonamos con una cucharada sopera de brandy, una cucharada sopera de salsa de soja, pimienta negra , nuez moscada y picamos el cubito de caldo de pollo, dejamos que macere todo junto mientras seguimos preparando la verdura. La verdura la lavamos, pelamos y cortamos todo en juliana, decir que no hace falta pelar el calabacín. A la hora de cortar en juliana las vamos poniendo por separado ya que se irán añadiendo en orden de dureza a la hora del cocinado. Con los langostinos hacemos un fumet con las cáscaras y las cabezas, las cuáles cortamos a lo largo para sacar todo su sabor, lo ponemos en un calderito al fuego con un dedo de agua hasta que hierva, reservamos el resultado. El cuerpo de los langostinos que vienen a ser aproximadamente unas 12 piezas, le quitamos el hilo intestinal y los partimos en cuatro partes. Una vez los tenemos todos partidos, lo ponemos a macerar en un bol con una cucharada sopera de brandy, otra de soja y una de aceite de oliva. En un wok o paellera alta ponemos un poco de aceite y empezamos por saltear toda la carne, al mismo tiempo ponemos un caldero al fuego con agua para cocer la pasta, nosotros hemos puesto unos spaguetis finos ya que no teníamos los fideos de arroz, como es originaria la receta. Una vez tenemos la carne vamos añadiendo la verdura por orden: primero la cebolla, el puerro y vamos salteando, después el pimiento verde, después las zanahorias y las habichuelas, seguimos salteando y finalizamos con el resto de la verdura. Una vez que hierva el agua añadimos la pasta y seguimos las instrucciones del fabricante para su cocción. Mientras la pasta se cuece en una sartén vamos a saltear los langostinos hasta que cojan un color rosadito, una vez lo tenemos lo añadimos donde tengamos todo. Una vez que la pasta esté en su punto, la colamos y nos aseguramos que nos tenga agua. La añadimos al conjunto, removemos bien, también añadimos el fumet y rectificamos de sal con la soja si fuera necesario. Damos durante un par de minutos vueltas para unificar sabores y llevamos a la mesa. En nuestro caso lo hemos servido en cuencos y nos hemos ayudado de unos palillos para degustarlos. ¿Te atreves a usarlos?