miércoles, 28 de marzo de 2012

Huevos al plato o a la flamenca

Hoy presentamos una receta típica de la cocina tradicional española, su origen está en la cocina andaluza, es fácil y rápida de elaborar, nos salva de una situación en la cual tenemos que preparar algo rápido o no se nos viene a la mente que comer, eso sí es un plato completo y contundente. Este plato como muchos de los de la cocina tradicional han evolucionado según la región española donde se prepara, además de que cada casa adapta sus gustos a sus elaboraciones. A lo que me estoy refiriendo es que porque un ingrediente no te gustes o no lo tengas en ese momento no debe ser impedimento para dejar de elaborarla, hay que ser inteligente e improvisar. La receta la daremos para dos comensales o 2 pax.


Los ingredientes necesarios, son:

  • 4 huevos
  • 4 lonchas de jamón de York
  • 1 chorizo jabuguito
  • 4 pimientos del piquillo
  • 1 lata pequeña de guisantes
  • Salsa de tomate frito c.s.
  • 2 papas medianas
  • 2 cucharaditas de mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Sal








Comenzamos nuestra receta por untar los platillos de orejas (son platos metálicos, individuales que tienen dos pequeñas asas) con mantequilla donde vamos a preparar nuestra elaboración. Decir que si no tenemos platillo de orejas también podemos cocinarlos en cazuela de barro o en su defecto un plato, el cual soporte el calor del horno. Una vez que hemos untado el molde, ponemos un par de lonchas del jamón, después ponemos la salsa de tomate frito a gusto de cada uno, lo que si hay que tener en cuenta es no poner mucho ya que con el huevo puede rebosar. Encima de la salsa de tomate ponemos unas lonchas ni muy finas ni muy gordas del chorizo sin piel, después ponemos los pimientos partidos en tiras y para finalizar nuestra base, unos cuantos guisantes. Vamos precalentando el horno a 180 grados. Cuando ya tenemos caliente el horno, cascamos los dos huevos encima, sazonamos los huevos y los metemos al horno, unos 20 minutos más o menos, vigilaremos hasta que las claras cuajen cogiendo un color blanco parecido a cuando están fritos. De todas maneras decir que a todo el mundo no le gusta la misma textura de los huevos, si queremos que la yema nos quede más seca pues dejaremos más tiempo al horno. Mientras se hacen los huevos en el horno, vamos pelando y lavando nuestras papas, que van a ser nuestra guarnición, en este caso vamos a preparar unas papas pajas, las podemos hacer con una mandolina y si no disponemos de ella, con un cuchillo bien afilado y paciencia vamos cortando como si fuéramos a hacer papas chips, pero después las cortamos en una juliana muy fina. En una sartén calentamos bastante aceite de oliva y freímos las papas a fuego fuerte para que se nos queden crujientes. Una vez que tenemos fritas las papas, colamos el aceite sobrante y  las salamos. En nuestra elaboración la hemos usado a modo de cama para colocar nuestros huevos encima. Llevamos a la mesa y no debemos dejar que la elaboración se enfríe.




Maridaje con nuestra elaboración: la guía supervinos 2012 nos recomienda un vino tinto de la Tierra de Castilla, Malpica de Tajo (Toledo). El vino se llama Solaz de las Bodegas Osborne, la guía lo define como el típico machote español. Es un vino bueno a buen precio, ronda los 3,60€.  En lo relativo a su bouquet podemos decir que es un vino amable, de paso suave por boca, con gusto a fruta fresca, matices limpios y tostados de madera nueva. Se utiliza para su elaboración Tempranillo y Cabernet Sauvignon.

martes, 27 de marzo de 2012

Almejas con garbanzos Pedrosillanos

La receta de hoy nace de la idea de alargar una elaboración, ya que teníamos unas almejas a la marinera pero era poca cantidad para una comida, esta es una forma de aprovechar una sobra. No quiero dar la receta de las almejas a la marinera, ya que están en un post del blog con fecha de 6 de septiembre de 2011 y la pueden encontrar en el historial. 

Lo que si quiero es dar a conocer un tipo de garbanzo, el Pedrosillano, es un garbanzo originario de Castilla-León (zona de Salamanca), aunque también lo cultivan en Castilla La Mancha y Andalucía. Es un garbanzo más caro (alrededor de 2€/kg), más pequeño y de mejor calidad que el castellano tradicional, pero es un garbanzo que queda muy mantecoso después de su cocción, siendo su principal característica que no se despelleja por lo tanto en cocina está considerado como un producto fino y elegante. Es un producto perfecto con el cual elaborar nuestras elaboraciones tanto de cuchara o tenedor donde el garbanzo este presente en la receta. Mi recomendación es que lo probeis.


Los ingredientes necesarios, son:
  • 500 g de almejas a la marinera
  • 500 g. de garbanzos Pedrosillanos
  • 2 zanahorias medianas
  • Aceite de oliva
  • Sal Agua




Comenzamos nuestra elaboración por poner en remojo nuestros garbanzos en un bol grande, la proporción es 3 veces más de agua tibia que de garbanzos, ya que esta legumbre es  capaz de doblar su peso al rehidratarlo, lo tendremos en agua la noche anterior a la elaboración. De la receta de la almejas a la marinera la nombraremos para quien la sepa pero no la recuerde, poner a depurar las almaejas en agua con gas como mínimo un par de horas antes. Picar una cebolla blanca en brunoise, dorarla junto con un diente de ajo y una pimienta de cayena en un caldero, una vez dorada, añadimos las zanahorias  picadas también en brunoise, dejamos que se pongan tiernas. Entonces es el momento de añadir una cucharada de harina, tostarla un poco, después añadir un chorro generoso de vino blanco, esperamos a que evapore el alcohol, lavamos las almejas y las añadimos, esperamos a que abran. Si una vez abiertas las almejas nuestra salsa está muy espesa, añadimos un poco de agua de cocer los garbanzos. Mientras nuestros garbanzos se irán cociendo aparte, ya sea de la manera tradicional o en olla express, siempre siguiendo los consejos de cocción del fabricante. Una vez tenemos los garbanzos, los colamos, guardamos el agua y los añadimos a nuestras almejas, si fuera necesario rectificamos de sal y de agua de los garbanzos, dejamos que todo hierva haciendo ¡chup!, ¡chup! a fuego lento unos 10 minutos. A la hora de servir lo llevaremos a la mesa decorado con una ramita de perejil. Como consejo diremos que si no queremos llevar a la mesa nuestras almejas con concha, las podemos retirar cuando ya las tengamos elaboradas. ¡Ah!, se me olvidaba, recordar a los comensales que tenemos una pimienta de cayena perdida en nuestra elaboración. Como todo plato de cuchara de un día para otro estará más sabroso, en caso de elaborarlo el mismo día dejaremos reposar 10 minutos mínimo antes de degustarlo.


El maridaje para nuestra elaboración:  la guía de supervinos 2012 nos recomienda con nuestra legumbre un vino rosado "Gran Feudo" D.O. Navarra de las Bodegas Julián Chivite, definido por esta guía como el gran mito de los rosados a precio de bolsillo, siendo su calificación un vino muy bueno a muy buen precio, ronda los 3,30€.

sábado, 24 de marzo de 2012

Albóndigas caseras de carne

Hoy presentamos una de las recetas más tradicionales de la cocina española, es raro la región del país que una tiene una donde las albóndigas cobran protagonismo. Su elaboración deber ser de un día para otro, ya que da tiempo a que la elaboración se asiente y tenga un sabor más intenso, además es comida típica de fin de semana o festivo, ya que la preparamos el día anterior y el día de degustarlas tenemos casi todo el día para disfrutar con nuestros hobbies ya que tenemos la comida casi lista.


Decir que las albóndigas se pueden preparar de diferentes tipos de carne, ya sea de ternera, de cerdo, de pollo, de mezcla (ternera-cerdo) o incluso de pescado. En nuestro caso será de mezcla ya que quedan más jugosas a la hora de comerlas.


Los ingredientes necesarios para nuestra elaboración son:


  • 350 g. de ternera picada
  • 150 g. de cerdo picado
  • 1 huevo fresco
  • 1 cebolla blanca
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 2 zanahorias
  • 1 bote tomate frito (210 g)
  • 2 dientes de ajo
  • 3 papas medianas
  • ½ vaso de vino blanco
  • 1 hoja de laurel
  • Tomillo
  • Romero
  • Orégano
  • Perejil
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Agua c.s.
  • Harina c.s.



Comenzamos nuestra receta por preparar las albóndigas, para ello en un bol de cristal ponemos las carnes, el huevo, 1 diente de ajo picado en brunoise, la pimienta negra molida, perejil picado y sal. Amasamos todo bien y hacemos una pasta homogénea. Con la ayuda de una cuchara que nos va a servir a modo de medida damos forma a nuestras albóndigas, nos ayudamos con las manos dándole la forma redonda. Una vez que las tenemos todas, las pasamos por harina, utilizaremos la cantidad suficiente (c.s.) para envolverlas, reservamos. Lavamos y picamos toda la verdura, la cebolla, los pimientos, el ajo en brunoise y la zanahoria la laminamos partida a la mitad. Una vez tenemos todo cortado, ponemos un caldero al fuego con un poco de aceite de oliva y doramos nuestras albóndigas, una vez doradas, reservamos. En el mismo caldero ponemos a pochar la cebolla, cuando ya esté un poco pasada añadimos el ajo, después los pimientos y finalmente las zanahorias. Dejamos que todo poche bien, cuando veamos que la verdura casi está añadimos el vino blanco y dejamos a que evapore (recordar el truco de que cuando olamos y no nos pique la nariz, ya no habrá alcohol), entonces añadiremos el tomate frito y la cucharadita de azúcar. Dejamos un par de minutos antes de añadir un poco de agua, dejamos a fuego lento para que reduzca, repetiremos esta operación durante 1 hora y media o 2 horas, para dejar sabrosa nuestra salsa, calculamos que usaremos como un vaso de agua. Cuando pasado este tiempo veamos que la salsa casi ha reducido, añadimos el laurel, el tomillo y el romero. Al tener ya la salsa casi reducida es el momento de añadir nuestras albóndigas, dejamos a que espese la salsa y ya tenemos nuestra elaboración ya terminada, dejaremos reposar al menos 1 hora. Al mismo tiempo que la salsa vamos preparando nuestra guarnición que en nuestro caso lo haremos con unas papas en cuadraditos con orégano, pero también se pueden comer con pasta, arroz o incluso una papilla (puré de papas). Una vez tenemos nuestras papas cortadas en daditos, las freímos en una sartén, las dejaremos doraditas y las colamos sobre una rejilla para eliminar el aceite sobrante, pasado unos minutos le ponemos la sal y el orégano, reservamos. A la hora de servir nuestra elaboración, con las papas hacemos una cama y encima colocamos nuestras albóndigas con la salsa. Llevamos a la mesa y las comemos antes de que se enfríen. A modo de consejo diremos que si te gusta mojar con pan o que queden más caldosas, lo único que tienes que hacer es no dejar que la salsa reduzca tanto.


viernes, 23 de marzo de 2012

Curry de verduras

Hoy presentamos un plato en el que usamos curry. El curry es de orígen indio, la palabra significa estofado, siempre va acompañado de arroz. Fueron los comerciantes ingleses que viajaron a la India, los que trajeron este ingrediente a Europa. Decir para quien no lo sepa que el curry es una mezcla de varios ingredientes en polvo, suele contener: ají (tipo de chile), albahaca, azafrán, canela, cardamomo, cebolla seca, apio, cilantro, cúrcuma, comino, fenogreco, jengibre, mostaza, nuez moscada, pimienta de cayena, pimienta y tamarindo. La receta del curry varía según cada región y su color depende de los porcentajes de los ingredientes que lleve la mezcla, con lo cual habrá unos que no piquen, otros que piquen algo y otros que serán picantes.

La verdad es que con curry se puede preparar casi de todo, ya que es uno de los ingredientes que es versátil y combina tanto con carnes como con verduras, en nuestro caso nuestro curry es de verduras. Decir que la receta que vamos a dar, es para dos comensales o dos pax en el lenguaje de la cocina.



Los ingredientes que vamos a necesitar, son:

  • 1 cebolla blanca 
  • 1 calabacín
  • 1 zanahoria
  • 1 pimiento rojo
  • 4 champiñones fescos
  • 1 yogur griego
  • Nata líquida
  • 1 cucharada de curry
  • 1 cucharadita de cilantro
  • Aceite de oliva
  • Sal


Los ingredientes del arroz que acompañan al curry, son:


  • 1 vaso de arroz thai o basmati
  • Ralladura de lima
  • Cilantro fresco
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Sal


Comenzamos nuestra receta por lavar y cortar la verdura, la cebolla y la zanahoria la cortaremos en juliana. El resto de las verduras las veduras las cortamos en mirepoix (cuadraditos medianos, es como cuando preparamos un pisto), menos los champiñones los cuales laminamos. Una vez tenemos toda nuestra verdura cortada, en una sartén la pochamos, empezando por la cebolla, después el pimiento y la zanahoria, seguimos con el calabacín y acabaremos con los champiñones. Mientras en un caldero vamos preparando el arroz, para ello poner un poco de aceite, anacarar el arroz (sofreírlo un poco) y cubrimos con agua, este tipo de arroz aromático tarda más o menos unos 10 minutos en estar listo. Mientas se hace el arroz y nuestras verduras pochadas, a fuego bajo añadimos el yogur griego junto con un chorrito de nata líquida, el curry y el cilantro en polvo, dejamos que hierva a fuego lento hasta que espese, cuando veamos que empieza a espesar ponemos la sal. Una vez que espesa volvemos a probar nuestra elaboración y rectificamos de sal si fuera necesario. El arroz lo añadimos a nuestra sartén pero antes una vez hervido le añadimos cilantro fresco picado y la ralladura de la cáscara de una lima o en su defecto un limón. En nuestro caso lo hemos servido en el plato con todo ya mezclado, pero se puede servir cada elaboración en una fuente y que cada comensal se haga su propia mezcla poniendo las cantidades que quiera de cada elaboración.

jueves, 22 de marzo de 2012

Estrellado de chistorra

Hoy presentamos una receta típica de la cocina tradicional española, desde hace unos años se ha vuelto a poner de moda, ya que estaba casi olvidada por la mayoría de los restaurantes pero con la crisis ha vuelto a la actualidad, además de ser una receta económica está muy buena y no tiene nada que envidiar a grandes elaboraciones realizadas con los mejores y caros manjares del mercado. La chistorra es una longaniza (salchicha larga y fina) de orígen vasco-navarro, esta elaborada con carne de cerdo fresca picada junto con especias y embutida en la tripa del mismo animal, es de color rojizo, ya que contiene pimentón, el cual le da ese color característico. Es un embutido muy socorrido, ya que sola con pan está muy buena y nos saca de un apuro, También la podemos acompañar con judías, huevos fritos con papas, etc... En nuestro caso  será con huevos estrellados. Para que puedan calcular cuantas raciones quieren preparar de esta popular receta daremos las cantidades de los ingredientes por cada persona.

Los ingredientes que vamos a necesitar, son:

  • 2 huevos frescos
  • 1/2 chistorra de Navarra
  • 1 papa mediana
  • 1 cebolla mediana
  • 1 chorrito de nata
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Perejil (decorar)

Comenzamos por  lavar y pelar las papas, para después cortarlas tipo panadera. Las ponemos a pochar sin sal, en una sartén con aceite de oliva, una vez pochada las reservamos. En otra sartén ponemos la chistorra cortada en trocitos a fuego medio para que se vaya haciendo, la hacemos aparte para que toda la grasa que suelta la podamos deshechar, también reservamos. En otra sartén ponemos con un poco de aceite la cebolla cortada en juliana a pochar, una vez pochada añadimos la chistorra y las papas. Revolvemos un par de minutos para que todo se una, después añadimos un chorrito de nata y dejamos que se consuma un poco. Al consumirse va a reblandecer un poco nuestras papas y entonces es el momento de cascar los dos huevos encima, procurar tener cuidado de no romper una de las yemas, ya que se romperá con una puntilla a la hora de llevarlo a la mesa. Antes de empezar a revolver con movimientos envolventes salpimentamos y después comenzamos a revolver suavemente. No debemos pasarnos con la sal, ya que a la hora de servirlo terminamos poniendo unas esacamas de sal Maldon para rectificar. Se debe consumir sobre la marcha, ya que si se queda frío pierde mucho. Es una receta rápida, sencilla de elaborar y que va a gustar a nuestros comensales, lo único que tendremos que tener en cuenta es el punto de cuajado del huevo de cada persona, hay quien lo quiere más crudo y quien lo quiere más hecho, no cuesta nada adaptarse a los gustos de cada comensal.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Polvito uruguayo

Hoy presentamos la receta de un postre que hace ya un tiempo está haciendo furor, es un postre que te atrapa desde el principio y cuanto más comes más te gusta, lo recomendable es comerlo con mesura ya que nos aporta muchas calorías, ya lo sé, la tarea es difícil y si no podemos mañana será otro día y reduciremos en alguna comida. Dar las gracias a mi amiga Mónica la cual elaboró esta rica y fácil receta el otro día que nos reunimos unos amigos a cenar en casa, todo salió perfecto.

La verdad es que exactamente no sé de donde viene el nombre pero lo más fiable que he encontrado es de un uruguayo que estaba residiendo en Las Palmas de Gran Canaria ideó este rico postre y lo de polvito es porque hay que escachar las galletas y los suspiros de Moya. La receta que vamos a dar es para unas 16 unidades.

Los ingredientes necesarios, son:

  • 1 lata de leche condensada grande
  • 2 paquetes de galletas María
  • 2 paquetes de suspiros de Moya
  • 1 l de nata para montar
  • Azúcar c.s.


Comenzamos nuestra receta por preparar el toffee o dulce de leche, decir que tenemos la opción de compararlo ya preparado en cualquier supermercado o como en nuestro caso hacerlo, para ello pondremos nuestra lata dentro de una olla a presión y cubrimos de agua hasta el borde de la lata. Cerramos y la dejamos una hora desde que la válvula sube y empieza a soltar chorros de vapor, decir que si la lata es pequeña la dejaremos solo 45 minutos. También comentar que si no tenemos olla a presión, en un caldero tardará en hacerse de 2 horas a 2 horas y media. Una vez que ha pasado el tiempo y tenemos nuestro dulce de leche, lo que tenemos que hacer es que se enfríe, para lo cual abrimos la lata y dejamos que se oree, lo peligroso de esto es aguantar la tentación de coger una cuchara y empezar a comer. Mientras se va haciendo el dulce de leche, podemos ir escachando las galletas y los suspiros, cada uno por separado. El escachado de las galletas será más fino que el de los suspiros. Llega el momento de montar la nata, recordar que cuanto más fría esté más fácil será de montar, una nata caliente, no monta. Podemos poner nuestra nata un rato en el congelador y sacarla en el momento de ir a montarla. Con la ayuda de una varilla o con un robot, montamos y una vez montada añadimos el azúcar al gusto, como consejo decir no poner mucha ya que el resto de los ingredientes son muy dulces, una vez montada reservamos dentro del frigorífico hasta la hora de montar el postre. Tenemos dos opciones para montarlo, en una fuente baja (rectangular o circular) o en porciones individuales, en nuestro caso nos hemos decantado por la segunda opción. La forma de montar el postre es muy sencillo, lo primero que haremos es mezclar la nata con los suspiros, mezclamos sin batir, envolviendo los suspiros con la nata con la ayuda de una lengua. Para empezar el montaje lo primero es una capa de galletas, después una capa del dulce de leche y finalizamos con una generosa capa de la nata con el suspiro. Lo mantenemos dentro del frigorífico para que coja frío. A la hora de servirlo, lo podemos decorar con un poco de hierbahuerto o menta. Lo que si puedo asegurar es que casi todos los comensales van a repetir, sobretodo los más golosos.






lunes, 19 de marzo de 2012

Solomillo de cerdo a la mostaza con ciruelas

Hoy presentamos unas de las recetas que nos envía una de nuestras colaboradoras habituales, nos llega desde la paradisíaca isla de Fuerteventura de la mano de Gara, donde ella continúa creando joyas desde su taller, hace un paréntesis para elaborar esta rica receta y de paso nos la da a conocer a todos, gracias por ello. Lo que si recomiendo es que si teneís que hacer un regalo muy especial u original no dudeís en visitar su web http://www.garakraus.com/joyas-jewels/ joyas a precios muy asequibles para quedar como un rey o una reina, recordemos que se envía a domicilio por correos a cualquier parte del mundo.


Bueno, regresando a nuestra receta, los ingredientes necesarios, son:


  • 1 solomillo de cerdo
  • 200 g. de guisantes
  • 1 cebolla blanca
  • 1 bote de mostaza antigua
  • 1 paquete de ciruelas pasas s/hueso
  • 1/2 vasito de vino blanco
  • Tomillo
  • Aceite de oliva
  • Sal






Comenzamos nuestra receta por limpiar el solomillo siempre y cuando no venga limpio de la carnicería, decir que ya sea fresco o congelado, el solomillo de cerdo tiene ahora mismo un buen precio en el mercado, relación calidad precio, dando un buen resultado al utilizarlo en nuestras elaboraciones. Después en una rustidera o bandeja de horno, con un poco de aceite de oliva, ponemos nuestro solomillo y lo untamos con mostaza antigua (es la mostaza que vemos en trocitos machacados). Una vez untado el solomillo colocamos las ciruelas, un chorrito de aceite y sal. Lo llevamos al horno que previamente hemos precalentado a 200 grados, estará unos 20 minutos. Mientras esperamos vamos preparando la guarnición que en este caso son unos guisantes, los cuales pueden ser de lata o congelados, en nuestro caso es la segunda opción. Lo primero que hacemos es cocerlos siguiendo la recomendación del fabricante, después los colamos y refrescamos (cortar la cocción con agua fría). Cogemos una cebolla blanca, la picamos en brunoise y la ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite de oliva. Añadimos un poco de sal para que sude, una vez que la tenemos pochada añadimos los guisantes, salteamos un par de minutos y añadimos el vino, dejamos hasta que reduzca casi todo. Un momento antes casi antes de acabar añadimos el tomillo y rectificamos de sal si fuera necesario. Decir que si queremos también podemos preparar un puré de papas o papilla (este término es el que se usa en casa) que también combina muy bien además de los guisantes. Una vez saquemos el solomillo del horno lo dejamos reposar unos 5 minutos antes de partirlo. Cortamos en filetes gruesos de 1,5 a 2 cm de grosor. Servimos en los platos junto con la guarnición y llevamos a la mesa. Como consejo para sorprender a nuestros comensales podemos llevar a la mesa el solomillo en una tabla de madera y los trinchamos delante de nuestros invitados.

Maridaje para nuestra elaboración: Recomendamos un vino tinto D.O. Catalunya, Sangre de Toro de las Bodegas Miguel Torres, la guía supervino 2012 lo define como el vino de referencia para toda una generación. Es un vino bueno a buen precio, su precio ronda los 3,90€.

domingo, 18 de marzo de 2012

Callos

Hoy presentamos un plato típico de la cocina tradicional española usando como ingrediente principal despojos (vísceras comestibles del animal), en este caso un despojo blanco (tales como callos, tuétanos, criadillas, manitas, mollejas y cabeza. Una vez blanqueados adquieren una tonalidad blanco marfil). Los despojos rojos son: corazón, hígado, lengua, pulmones, bazo, riñones y sangre. Son comidas que deben ser consumidas poca veces al mes ya que nos aportan muchas calorías. Desde siempre ha sido lo más barato de las carnes, ya que como su misma palabra los define son despojos, pero no por eso son rico y sabrosos siempre que estén bien cocinados.

Diremos que los callos son el estómago de la ternera (también los hay de cordero), que ya viene lavado y blanqueado del matadero, aunque no está de más repetir la operación en casa. Se corta en cuadraditos y se le da una prolongada cocción junto con las manitas y el morro.


Los ingredientes necesarios, son:

  • 1000 g de callos
  • 500 g de morro de ternera
  • 500 g manitas de ternera
  • 500 g de garbanzos cocidos
  • 100 g punta de jamón
  • 1 chorizo
  • 2 cebollas
  • 1 hoja de laurel
  • 2 pimientas de cayena
  • Una pizca de pimentón
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Agua de cocción de los callos


Comenzamos nuestra receta por lavar bien los callos, las manitas (partidas por la mitad longitudinalmente) y el morro. Una vez bien limpios lo ponemos todo en un caldero con agua fría y poner hasta que rompa a hervir. Desechar el agua, repetimos la operación del cambio de agua dos veces más. Con el último cambio de agua añadimos la punta de jamón, una cebolla, el laurel y una pizca de sal. Dejamos que todo cueza a fuego lento durante unas 2 horas aproximadamente hasta que esté todo tierno. Aparte en una sartén con un poco de aceite de oliva preparamos la fritura que añadiremos a los callos, sofreímos la cebolla picada en brunoise, las cayenas y una cucharadita generosa de pimentón, al añadirlo en el último momento tendremos en cuenta hacerlo fuera del fuego para que no se nos queme el pimentón, reservamos. Colamos los callos, las manitas y el morro reservando el agua de la cocción. Deshuesamos las manitas, las cortamos en trozos pequeños y el morro. Devolvemos los callos, las manitas y el morro al caldero, después añadimos la fritura, el chorizo, los garbanzos previamente cocidos y cubrimos con el agua de la cocción, lo ponemos todo al fuego y dejamos cocer lentamente unos 30 minutos hasta que la salsa queda espesa, rectificamos de sal y picante si fuera necesario. Podemos servir nuestra elaboración en cazuelitas de barro individuales para cada comensal. Hoy comenzamos a recomendar un vino para nuestra elaboración de la guía supervinos 2012, son vinos a precios asequibles, nunca superando los 7 € en vinos y los 12€ en cavas.



Maridaje con nuestra elaboración: Recomendamos un vino tinto D.O. Cariñena (provincia de Zaragoza), Monte Ducay Reserva 2005 de las Bodegas Gran Ducay, según la guía de los supervinos 2012 considerado el mejor reserva de España por debajo de los tres euros (la guía lo valora como un vino muy bueno a muy buen precio, ronda los 2, 65€).

sábado, 17 de marzo de 2012

Meloso de langostinos y almejas

Hoy presentamos una rica recta de arroz, un meloso acompañado de langostinos y almejas. Es un plato fácil de preparar con el cual podemos deleitar los paladares de nuestros invitados. Al ser un risotto seguro que ya están pensando que vamos a tener que marear el arroz durante unos 20 minutos, pues nada de eso, hay una forma más sencilla de elaborar el plato con el mismo resultado. Decir que es un plato el cual tiene que ser degustado sobre la marcha, ya que al enfriarse pierde toda la calidad que nos brinda, se puede preparar con arroz tipo arborio o como en nuestro caso sustituirlo por un arroz de grano redondo. Las cantidades que vamos a dar es para dos comensales bien servidos, si os gusta comer igual habría que preparar algo de entrante.


Los ingredientes necesarios, son:


  • 2 vasos pequeños de arroz redondo
  • 8 langostinos medianos
  • 10 almejas tipo japónica
  • 1/2 cebolla blanca
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de salsa de tomate frito
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 2 cucharadas de grana padano
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Fumet
  • Agua
  • Sal

Comenzamos nuestra receta por pelar los langostinos, reservando dos con la cabeza y la cola sin pelar, recordar quitar el intestino. Con el resto de cabezas y cáscaras de los langostinos hacemos un fumet corto, solo cubrimos de agua, dejamos hasta que hierva, apagamos, colamos y reservamos. Las almejas las tendremos en un bol con agua con gas en el frigorífico (para depurarlas, ya se que vienen depuradas pero siempre sueltan algo) desde el mismo momento que las compramos, previamente las lavamos con agua antes de meterlas en el bol. Llega el momento de abrir las almejas, para ello en una sartén sin nada las ponemos a fuego medio hasta que se abran, solo vamos a utilizar las que estén abiertas, las que se queden cerradas las desechamos ya que lo más probable es que no estén en buen estado, podemos comprar alguna más en previsión a que alguna nos falle, una vez abiertas, las reservamos al igual que el agua que suelten. Le quitaremos las valvas (conchas) a todas las almejas menos a dos al igual que hicimos con los langostinos. Al mismo tiempo que vamos haciendo los langostinos y las almejas podemos ir marcando el arroz, este es el paso que nos va a ahorrar estar mareando nuestra elaboración, para ello picamos la cebolla y el diente de ajo en brunoise. En un cazo ponemos un poco de aceite de oliva, esperamos a que caliente ya añadimos la cebolla y el ajo, no añadiremos sal, esperamos a que poche. Una vez pochado añadimos el arroz, durante un par de minutos lo anacaramos (lo sofreímos un poco), después de este paso lo cubrimos de agua por encima la medida de un dedo. Dejamos que hierva a fuego medio hasta que el agua se consuma, pasarán mas o menos entre 13 y 15 minutos con lo cual nuestro arroz casi estará. Si lo vamos a utilizar sobre la marcha no haría falta refrescarlo en caso contrario lo haríamos y lo reservamos, en nuestro caso no es necesario refrescarlo. En una sartén haremos nuestro meloso, lo primero que ha que hacer es saltear nuestros langostinos con un poco de aceite de oliva, una vez salteados aprovecharemos los jugos de los langostinos para seguir, colocamos el arroz con el vino, la mantequilla y el tomate, vamos removiendo de vez en cuando y cubrimos el arroz con el fumet. Sin dejar de remover vamos terminando el meloso, cuando ya casi quede poco (unos 2 minutos) añadimos las almejas, los langostinos troceados, el prejil picado y sazonamos , al consumirse el agua, debería estar ya en su punto, es cuando añadimos el queso grana padano, damos unas vueltas y rectificamos de sal si fuera necesario. Emplatamos con la ayuda de un aro, encima ponemos un langostino con la cabeza y la cola, al igual que una almeja con las valvas. LLevamos a la mesa y degustamos antes de que se enfríe. 

No quiero despedirme hoy sin felicitar a los Patricios y Patricias, en especial a mi gran amiga Pa, muchas felicidades.

viernes, 16 de marzo de 2012

Merengues negros

Hoy retomamos el blog después de unos días donde hemos cumplido el trámite de hacer las prácticas en un restaurante u hotel según el destino de cada compañero. Todo ha ido bien y ya estamos aquí de nuevo. 

Muchas veces cuando cocinamos solo con las yemas no sabemos que hacer con las claras y muchas veces las tiramos, pues desde aquí quiero dar una idea para que eso no vuelva a suceder, en mi caso es una receta que me acompaña en mi vida desde que tengo uso de razón, ya que siempre se la he visto elaborar a mi tía Lola, a mi Yaya y a mi madre. La verdad es que no presenta ninguna dificultad, es fácil y rápido de elaborar, lo mejor de todo es que es un postre fresco con el cual podemos sorprender a nuestros invitados. La única pega que encontraba a la hora de elaborarlo era que las cocinas de gas habían pasado a mejor vida en las casas de mi familiares y la receta cayó en el olvido, pero hace poco se me ocurrió intentarlo con un soplete de cocina ya que el toque final es quemar las claras montadas a punto de nieve con azúcar y ralladura de limón. Dicho y hecho, aquí esta el resultado, al volverlos a comer he regresado de nuevo a mi niñez, ya que es un sabor que como ya comenté me ha acompañado a lo largo de mi vida. Ya sin mas dilación vamos con la receta.

Los ingredientes necesarios, son:

  • Claras de huevo
  • Azúcar
  • Ralladura de limón 
  • Sal fina


Comenzamos nuestra receta por montar nuestras claras a punto de nieve, para ello a las claras le añadimos una pizca de sal que nos ayudará a que monten mejor, para ello podemos hacerlo manual con una varilla de cocina o con una batidora con las aspas adecuadas al trabajo a realizar. Una vez que tenemos nuestras claras a punto de nieve (estarán bien montadas cuando le demos la vuelta al recipiente y aguanten la caída por gravedad) le añadimos el azúcar y la ralladura fina de la piel de un limón. Una vez que hemos mezclado todo llega el momento de comenzar a dar forma a los merengues negros, como ya habéis deducido, se llaman negros porque se queman con el soplete. Lo dicho, con la ayuda de un tenedor hacemos como una bola y con la ayuda del soplete vamos quemando todo el exterior, con la ayuda de un cuchillo los vamos depositando en una bandeja, haremos esta misma operación hasta que nos quedemos sin merengue. Una vez finalizado llevamos la bandeja al frigorífico donde cogerán frío y soltarán el almíbar que dará un sabor característico a nuestro postre. A la hora del postre, lo sacamos del frigorífico, lo llevamos a la mesa y los degustamos fresquitos. Espero haber dado una idea para aprovechar las claras.