jueves, 27 de febrero de 2014

Verduras al curry marroquí sobre cama de puré de papas

La verdad es que ayer nos dio por experimentar, utilizamos un curry marroquí, tiene un parecido a las especias morunas de los famosos pinchitos morunos, ya sean de cordero o pollo, y lo fusionamos con un puré de papas o como familiarmente se llama en mi casa, papilla. Siempre he visto combinar los currys con arroz basmati o aromático. La receta es bastante simple y rápida de hacer, es perfecta para cuando recibimos visitas inesperadas o una cena, de lo único que tenemos que preocuparnos es de tener algunas verduras frescas y problema resuelto. Además de ser una receta sana y bastante aromática, la cual nos trasladará al degustarla a cualquier lugar paradisíaco de Oriente que pensemos. Te aseguro una cosa, si te atreves a hacer la receta, va a pasar a ser una de tus imprescindibles, no lo dudes y ponte manos a los fogones.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 200 g de brécol
  • 4 zanahorias
  • 2 calabacines
  • 1 pimiento verde
  • 1 cebolla grande
  • Cebolleta
  • 1 cucharada sopera curry marroquí
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma
  • Puré de papas
  • Pimienta negra


Para ser sinceros y como no tirar la comida, el puré de papas es de sobre el cual lo hemos mejorado con leche y pimienta negra, no están los tiempos para tirar la comida. Soy más de hacerlo con unas papas sancochadas, mantequilla, huevo, leche, sal y pimienta negra. Las verduras las lavamos y pelamos. En una sartén ponemos a pochar la cebolla cortada en juliana junto con las cebolletas y el pimiento cortado en mirepoix, es un cuadrado de 1 cm junto con un poco de aceite de oliva y sal. Mientras, vamos cortando las zanahorias y los calabacines igual que el pimiento verde. El brécol lo separamos en ramilletes no muy grandes para que se cocinen y no se queden duros, los dejaremos al dente. Una vez que veamos que todo ya está en su punto, añadimos la cucharada de curry y cocinamos unos 3 minutos más. Vamos calentando el puré de papas que ya habíamos cocinado antes. Ponemos en el fondo de un plato hondo, una cama de puré de papas y encima las verduras al curry que dará al puré de papas un dorado especial. Servimos caliente y buen provecho.


martes, 18 de febrero de 2014

Acelgas rellenas

Hoy presentamos un plato donde el ingrediente principal son las acelgas, es uno de los alimentos más ricos en vitamina A, además de contener potasio,hierro, magnesio, yodo y ácido fólico, decir que cuanto más verde es la hoja de cualquier vegetal, más vitaminas contiene.La mejor época del año para consumirlas es en invierno ya que llegarán a nuestra mesa con las hojas más verdes debido a que hay menos sol. Desde hace tiempo estaba detrás de meterle mano a esta receta ya que la cosa viene de muy atrás. Desde niño me han vuelto loco las acelgas rellenas de un famoso restaurante de Las Palmas de Gran canaria, la verdad es que las he llegado a pedir de entrante y de postre. Y llegó el momento de intentar hacerlas, el resultado no ha sido el esperado ya que yo tengo marcado a fuego en mi mente ese sabor, pero he de reconocer que quedaron ricas. Sin más encendemos las luces y los fogones de nuestra cocina y comenzamos.



Los ingredientes necesarios, son:

  • 8 hojas de acelgas grandes
  • 8 lonchas de jamón cocido
  • 8 lonchas de queso manchego
  • 6 lonchas de beicon ahumado
  • 1 cebolla morada grande
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de sopa de rabo de buey
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • Caldo de verduras
  • Vino tinto
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma



Comenzamos nuestra receta por limpiar y lavar bien nuestras hojas de acelgas, una vez lavadas les quitamos la penca para ello ponemos la hoja boca abajo y con la ayuda de un cuchillo le quitamos la penca cortando en v, el propio sentido común te muestra el corte al ver el blanco de la penca, no las tiramos, la reservamos. Ponemos un caldero con agua y sal a hervir, recordamos que la sal es mejor añadirla una vez que empieza a hervir, ya que si no nos va a retrasar la ebullición. En ese agua escaldamos nuestras hojas durante 1 minuto, tiempo suficiente para que se vuelvan manejables y las podamos enrollar, refrescamos y reservamos.  En una sartén con un poco de aceite de oliva ponemos a pochar nuestra cebolla, los dientes de ajo y las pencas, cortadas en brunoise junto con un poco de sal, esperamos hasta que poche. Una vez pochada, añadimos el beicon cortado en brunoise y removemos para que suelte todo su sabor y aroma durante un par de mintutos. Mientras la cebolla se va haciendo, podemos aprovechar para hacer nuestros paquetitos con las acelgas, llegado a este punto comentar que tanto el jamón como el queso puede ser sustituido por lo que más te guste, jamón cocido o serrano, lo malo del serrano es que al ser más fuerte de sabor predomina sobre la acelga y yo prefiero un queso manchego a un gouda ya que le va a aportar a la elaboración más cremosidad. Para hacer nuestros paquetitos, sobre un paño de tela extendemos una hoja de acelga, ponemos encima primero una loncha de jamón y después una de queso, plegamos los laterales y después enrollamos, es la misma técnica que para hacer un rollito de primavera, hacemos lo mismo con el resto y reservamos. Tendremos mucho cuidado de que quede bien cerrado ya que si no a la hora de cocinarlos el queso cuando se funda se nos escapara del paquetito. Seguimos con la elaboración de la salsa, llegados a este punto después de sofreír el beicon, añadimos las dos cucharadas de rabo de buey, damos unas vueltas para potenciar el sabor y regamos con un chorrito de vino tinto, dejamos que evapore el alcohol y añadimos el tomate frito, nuevamente damos unas vueltas y añadimos un poc de caldo de verduras que previamente hemos elaborado partiendo del agua de escaldar las acelgas que no hemos tirado y hemos añadido unas hojas del verde del puerro, una zanahoria, un pimiento verde, una cebolla y un tomate (ya que necesitamos un poco de caldo, podemos aprovechar y hacemos más y lo dejamos en nuestra nevera para próximas elaboraciones o un caldito nocturno para mitigar el frío) dejamos que todo el conjunto hierva durante unos minutos y ahora decides que quieres hacer con la salsa, pasarla por la turmix o dejarla entera, yo soy más partidario de dejar esta receta lo más rústica posible, probamos de sal y rectificamos si fuera necesario, tener en cuenta si lo hacéis con jamón serrano que a la hora de comerlo estará más salado. Introducimos nuestros paquetitos de acelgas y dejamos a fuego medio entre 7 y 10 minutos, tiempo suficiente para que se termine de hacer nuestra acelga y el queso se funda. decir que la acelga se queda al dente y a la vez mantiene mejor las propiedades ya que una cocción excesiva hace que se pierdan por completo. Si vemos que nuestra salsa se queda muy seca, podemos añadir un poco más de caldo. Servimos y nos vamos a la mesa a degustar este rico plato, una forma diferente de comer verduras y disfrazarlas para las personas que no son muy amantes de ellas.

lunes, 17 de febrero de 2014

La fabada, un clásico...

El frío nos sigue golpeando fuerte y seguimos cocinando platos que nos aportan un alto valor calórico para poder lleva lo mejor posible las bajas temperaturas. Hoy de nuevo desde los fogones de mi hermana Sonia en Palomeque nos llegan un clásico de las mesas españolas, la fabada. De ella podríamos estar horas y horas hablando ya que pasa lo mismo que con la paella, cada casa tiene una receta que hay derivando de la original por diversas razones, debido a la situación geográfica pues los ingredientes pueden variar ya que todas las zonas tienen sus productos locales. Se puede variar en el tipo de judía, del chorizo, el bacon, etc... Hoy nosotros vamos a cocinar nuestra receta con unas judías de El barco de Ávila, ya que aprovechando una escapada de fin de semana fueron compradas en la zona, es una judía que tiene mucha fama, y de diferentes variedades de riñón, planchada, judiones... es una zona que debido a su clima presentan unas características organolépticas que le han otorgado Denominación Específica.



Los ingredientes necesarios, son:

  • 500 g. de judías
  • 2 chorizos ibéricos
  • 2 morcillas ibéricas
  • 100 g. de beicon o panceta
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Sal de espuma









Comenzaremos nuestra receta la noche anterior poniendo nuestras judías a remojo en un bol con agua fría para que se vuelvan a hidratar. En un caldero ponemos un poco de aceite de oliva y marcamos la panceta, los chorizos y las morcillas, añadimos las judías escurridas junto con la cebolla y los dientes de ajo, cubrimos de agua limpia y llevamos a ebullición, llegados a este punto diré que a mí me gusta el sabor más suave que el que le aporta el "compango asturiano", del cual decir que también está muy bueno. Asustaremos las judías unas tres veces con un chorrito de agua fría, pero antes de esto desespumamos las impurezas que suelta el guiso la primera vez que hierve, después de que vuelvan a hervir la dejamos a fuego medio pero sin que dejen de borbotear, lo que se conoce como chup-chup hasta que las judías estén tiernas. Lo de asustar las judías es para evitar que revienten y la piel se separe de la judía. A fuego medio tardarán unas dos horas y media, durante su cocción vamos removiendo el caldero para que las judías suelten la fécula que irá espesando nuestro caldo. Al cabo de dos horas si las judías no han soltado fécula suficiente, podemos utilizar un pequeño truco, cogemos la cebolla, los dientes de ajo, algunas judías y un poco de caldo y lo trituramos con la turmix, lo volvemos a añadir al caldero y esperamos a que estén tiernas nuestras judías. Probamos el guiso y rectificamos de sal si fuera necesario. Servimos caliente en un plato hondo y acompañamos con un trozo de pan casero junto con una copa de vino tinto que nos ayudará a digerir mejor nuestras judías. Se me olvidaba comentar que para que no se nos revienten los chorizos o las morcillas, lo mejor es pincharlas con la ayuda de la punta de un cuchillo. Decir que si las judías no te sientan muy bien en el estómago, puedes añadir un poco de comino al guiso. En mi casa una variante de la fabada son las judías estofadas, no se le pone el beicon y se le añade zanahoria, además que a la elaboración se le añade una cabeza de ajos entera.



domingo, 16 de febrero de 2014

Rancho canario

La verdad es que llevaba tiempo queriendo escribir sobre este plato típico de la cocina canaria y me ha llegado elaborado desde los fogones de mi hermana Sonia en Palomeque, Toledo. Decir que es un plato de hidratos bastante completo, ya que era bastante usual entre las personas que trabajan en el campo, es un plato humilde y que a pesar de ello aporta mucha energía para doder sobrellevar los esfuerzos que exige el campo, es una combinación de papas, legumbres y pasta. Es una receta que nos viene perfecta para los días fríos, ya que es un plato de cuchara que se come caliente y se agradece cuando el termómetro marca bajas temperaturas. Es una receta que queda muy rica con pocos ingredientes y es de fácil elaboración, en las casas canarias es un plato que podemos encontrar los días que hay otras obligaciones que atender en la casa, podríamos decir que es comida de lunes como los potajes.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 250 g. de garbanzos pedrosillanos
  • 200 g. de panceta salada
  • 150 g. de macarrones
  • 4 papas medianas
  • 1 cebolla
  • 1 tomate maduro
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 ramita de tomillo limonero fresco
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Azafrán en hebras
  • Aceite de oliva
  • Sal



Comenzaremos por desalar la panceta salada, 24 horas antes de su uso, para ello la ponemos en agua y le cambiamos el agua un par de veces, y la noche anterior, ponemos los garbanzos en agua tibia para que se rehidraten. Al día siguiente en un caldero ponemos a hervir la panceta junto con los garbanzos, los cuales añadimos cuando el agua esté caliente. Yo soy más partidario de cocinar sin prisas, utilizando el método chup-chup de toda la vida, estará a fuego medio durante una hora y media, también tenemos la opción de usar una olla express que tardará como unos 20 minutos aproximadamente. Añadimos un poco de sal a los garbanzos. Mientras podemos ir preparando el sofrito que vamos a añadir al rancho, para ello en una sartén ponemos un poco de aceite de oliva y añadimos en brunoise, la cebolla, el pimiento y los dientes de ajo hasta que se pochen, una vez pochado, añadimos el laurel, el tomillo, el pimentón y las hebras de azafrán que previamente hemos tostado en una sartén, removemos. Incorporamos el tomate cortado en concassé ( pelado, sin semillas y picado), sofreímos por unos 5 minutos a fuego suave, esperamos a que evapore el agua que suelte el tomate y reservamos. Añadimos al caldero de los garbanzos y la panceta, las papas tronchadas para que suelten más almidón, el sofrito y los macarrones ( en nuestro caso hemos puesto unos tipo tubo), sazonamos. Dejamos que todo hierva junto por unos 30 minutos y rectificamos de sal si fuera necesario. Cinco minutos antes de terminar sacamos la panceta y la troceamos. Servimos caliente y damos buena cuenta con nuestra cuchara, buen provecho.

viernes, 14 de febrero de 2014

Basmati al aroma oriental con verduras a la canela

Hoy desde los fogones de Fuerteventura nos llega una receta que va a despertar nuestras sensaciones de viajar a un país oriental ya que nuestra receta lleva como ingrediente estrella un curry peculiar que no dejará indiferente a ningún comensal y si encima potenciamos ese sabor con dos especias potencialmente afrodisíacos, pues mejor que mejor. Además es una receta vegetariana para aprovechar también el sabor natural y  fresco que nos van a aportar los vegetales a ser posible ecológicos a nuestra elaboración. Cada día estamos más convencidos que tenemos que volver a aprender a comer. Me explico, hoy en día debido a las prisas y la comodidad para tener más tiempo para nosotros hemos involucionado a la hora de comer, comemos demasiadas grasas hidrogenadas, grasas saturadas, conservantes, colorantes y demás aditivos que a la larga no aportan nada bueno a nuestra salud, eso si en el momento que hemos terminado de comer estamos felices y satisfechos. Y si ya hablamos del porcentaje de más de sal que comemos, apaga y vamos, deberíamos apreciar los sabores naturales de los alimentos que cocinamos, agregando la sal justa y necesaria, si aún queremos potenciar más el sabor podemos añadir especias que lo harán sin repercutir tan negativamente en nuestro organismo. Tenemos una maquinaria perfecta en un cuerpo perfecto, pero somos nosotros mismos los que hacemos que esa máquina falle, alimentándola con combustible equivocado. Después de esto, nos remangamos y entramos de lleno en la cocina para preparar nuestra receta de hoy.


Los ingredientes necesarios son:

  • 300  g. de arroz basmati
  • 80 g. de guisantes baby
  • 1 cebolla roja mediana
  • 1 tomate
  • 1 pimiento rojo
  • 4 zanahorias
  • 2 ramas de apio 
  • 2 dientes de ajo
  • 40 g. de almendras laminadas
  • Curry oriental
  • Canela en polvo
  • Jengibre fresco
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva 




Comenzaremos nuestra receta por poner al fuego un caldero con agua para cocer nuestro arroz basmati, una vez que hierva el agua le añadiremos un poco de sal, el tiempo de cocción del arroz dependerá de las instrucciones del fabricante, pero suele oscilar entre 10 y 12 minutos para dar una referencia. Mientras nuestra agua se calienta vamos picando en brunoise: la cebolla, los dientes de ajo, el pimiento rojo y el apio. Una vez todo picado en una sartén ponemos todo a pochar con un poco de aceite y sal, añadimos también los guisantes. Ahora que ya hierve nuestra agua, añadimos el arroz basmati y nuestro curry oriental (cebolla, semillas de mostaza, cilantro, pimentón, romero, pimientas 5 bayas, hinojo, perejil y cúrcuma). Mientras vamos rallando nuestras zanahorias y nuestro tomate, por separado, añadimos las zanahorias ralladas y reservamos el tomate hasta que todas las verduras estén pochadas y entonces será el momento de añadirlo. En una sartén vamos a tostar nuestras almendras laminadas a fuego bajo y sin nada de aceite, ya que le queremos aportar todo su sabor natural, reservamos. Una vez que ha reducido el jugo del tomate añadido es el momento de potenciar el sabor, para ello rallamos un poco de jengibre (tener en cuenta que le da un toque un poco picante) y la canela, es mejor añadir poco a poco y conseguir el equilibrio buscado, no tengas prisas, ya que si te pasas, quedará muy fuerte de sabor y será más complicado arreglarlo. Una vez colado nuestro arroz lo añadimos a la sartén y le damos unas vueltas para que todos los ingredientes se fusionen con todas nuestras especias. Rectificamos si fuera necesario y añadimos las almendras. Ya solo queda servirlo y disfrutarlo con una buena compañía en la mesa.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hamburguesa Gourmet

La verdad es que no sé por donde empezar, me refiero es que últimamente me he vuelto aún más quisquilloso a la hora de comprar, ya me entretengo más en mirar y remirar etiquetas, creo que cada vez comemos peor ya que nos hemos acomodado y hemos puesto por delante de cocinar otro tipo de prioridades y a la larga perderemos en salud. De momento me he convencido de que utilizamos en nuestro país un edulcorante que ya lleva prohibido bastantes años en Estados Unidos y Reino Unido, es el polémico E-952, ciclamato sódico, es un edulcorante no calórico que endulza 30 veces más que el azúcar y se encuentra presente en zumos, bebidas refrescantes y todos los refrescos de cola. Si tan malo es para estos dos países porque nuestro Gobierno no lo prohíbe también. Todo esto viene a que cada vez estoy más convencido del "made yourself", si quieres saber que comes, lo mejor que puedes hacer es prepararlo tu mismo. Hoy preparamos una carne molida y comentaré que ya me la muelo yo mismo, compro el trozo de carne y se como la muelo y lo que le añado. Ya que me he fijado que la que compras ya molida en supermercados y grandes superficies, suelen llevar conservantes y estabilizantes para que la carne no se estropee, y el otro motivo es que cuando te la muelen al mismo momento de comprarla, no sabes cuanto tiempo lleva la máquina con restos de otra carne y que carne era, ya que al igual está mezclada con cerdo y ternera y nosotros no queremos ternera. Ya lo sé, yo también lo pienso, vaya rollo, pero me he convencido que cuanto mejor comamos, mejor estaremos. También ha salido en la prensa que en las comidas preparadas que se vendes en supermercados e hipermercados que vienen elaboradas por las grandes empresas alimentarias vienen con un 7% más de sal que años anteriores, creo que en vez de mejorar, cada vez vamos a peor a la hora de evolucionar en el mundo de la comida, ya no hablemos de las grasas hidrogenadas, presentes en casi todos los productos ya elaborados y congelados, los cuales solo necesitan unos minutos de fuego para que se sirvan en el plato que te vas a comer. Para ser justos también he de decir que aunque son pocas empresas, ya existe en el mercado varias elaboraciones libres de este tipo de grasas, que si no lo sabes, es la más perjudicial para nuestro cuerpo. Bueno, después de esta pequeña aclaración vamos con la receta. Vamos a preparar unas cuatro hamburguesas.


Los ingredientes necesarios, son:



  • 500 g. de tapilla
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 5 huevos
  • Mostaza
  • Perejil
  • Pimienta 5 bayas
  • Albahaca
  • Sal de espuma
  • Rúcula
  • Rulo queso de cabra
  • Rodajas de tomate
  • Cebolla frita
  • Pan de hamburguesa con sésamo
Para el ali-oli de le
  • Leche
  • 1 diente de ajo
  • Aceite de oliva suave
  • Perejil
  • Semillas de amapolas
  • Sal de espuma

Comenzamos nuestra receta por cortar en brunoise la cebolla y los ajos, los ponemos a pochar en una sartén con un poco de sal y aceite de oliva, mientras se pocha, vamos picando la carne con la ayuda de una buena picadora, para ello cortamos en cuadraditos nuestra ternera y vamos picando poco a poco. Cuando tengamos el pochado, lo reservamos y dejamos que se enfríe antes da añadirlo a la carne. En un bol ponemos la carne, el huevo, la mostaza, el perejil, la pimienta, la sal y el pochado. Llega el momento de pringarse, para ello con nuestras manos amasamos todo bien hasta que todo se quede bien mezclado, si quieres te puedes poner guantes, no te manchas y es más higiénico, reservamos nuestras hamburguesas. Ahora toca preparar el ali-oli de leche para ello, en el vaso de la turmix ponemos, un dedo de leche, tres de aceite de oliva suave, el ajo, el perejil, las semillas de amapolas y la sal. Para hacerla lo único es arrancar desde la parte baja del vaso e iremos subiendo poco a poco a medida que veamos que va cuajando, una vez todo cuajado, probamos y rectificamos si fuera necesario. Ya solo queda dar forma a nuestras hamburguesas y prepararlas a la plancha, al mismo tiempo preparamos los huevos fritos que vamos a poner dentro de nuestra hamburguesa, una vez que hemos puesto el huevo a freír, espolvoreamos con sal y albahaca en polvo. El montaje de la hamburguesa es la siguiente, parte de abajo del pan, el huevo frito, rodajas de tomate, rúcula, hamburguesa, queso de cabra a la plancha y la cebolla frita. Cerramos con la tapa en la que hemos puesto nuestro ali-oli de leche y ketchup. Podemos acompañar nuestra hamburguesa con unas papas fritas, unos aros de cebolla o como en nuestro caso con unos pimientos de Padrón. Como dice mi hermano, no te da pena comértela después de todo el curro, la verdad es que los platos de comida que preparamos son obras de arte, arte efímero que sabemos de antemano que van a ir a parar a nuestros exigentes estómagos. 






domingo, 19 de enero de 2014

Carpaccio de solomillo de ternera

La verdad que hoy hay poco que contar, ya que hoy en día se hace carpaccio (originariamente eran finas lonchas crudas de ternera o buey maceradas en un aliño que lleva limón, que es un medio ácido) de casi todo: carnes, pescados, mariscos y frutas. Nosotros hace ya tiempo preparamos un carpaccio de calabacines y con carne de ternera preparamos un steak tartar. Para ser honestos hay que decir que las carnes más seguras para preparar un carpaccio son la ternera y el buey, ya que debido a su composición es más complicado que esta carne se contagie, lo que conlleva un serio riesgo para nuestra salud, tampoco se vayan a creer que es 100 por 100 fiable, ningún alimento lo es si no se toman las medidas higiénicos-sanitarias para que esto no ocurra. Poco más que decir, la carne cuando llega al comensal ya no está del todo cruda, ya que ha sufrido una leve cocción por la actuación del limón.


Los ingredientes necesarios, son:


  • 100 g de solomillo
  • 80 g de parmesano reggiano
  • 1/2 champiñón
  • 1 trocito de apio
  • 1 limón, zumo
  • Pimienta negra 5 bayas
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Sal
  • Alcaparras picadas (opcional)





Comenzamos por comentar que para poder cortar tan fino el solomillo, o lo cortamos congelado con la ayuda de un cortafiambres o como en mi caso, dejamos que se empiece a descongelar hasta que con la ayuda de un cuchillo fileteador o jamonero podamos sacar las finas lonchas de carne, que vamos distribuyendo alrededor del plato. Con la ayuda de un pelapapas le quitamos las hebras al  trozo de apio que previamente hemos lavado y picamos en brunoise, Con el champiñón hacemos lo mismo, picado en brunoise, pero recordar que no se lava, si no con la ayuda de un papel de cocina, limpiamos de tierra, ya que si lo lavamos perdería en sabor. Una vez tenemos estos dos ingredientes picados, los distribuimos por encima de nuestras finas lonchas de carpaccio. Ya solo nos quedaría pensar si queremos las alcaparras, que también irían picadas y preparar el aliño, para ello en vaso añadimos: el aceite de oliva extra virgen, el zumo de un limón (esto es al gusto, pero cuanto mas limón, mas se potencia el sabor), la pimienta negra 5 bayas y sal. Con la ayuda de un tenedor batimos hasta que veamos que al meter aire al aliño cambia de aspecto y todos los ingredientes se fusionan, antes de regarlo por encima del plato podemos rectificar de lo que hiciera falta, ya que siempre es al gusto del comensal. Regamos por encima de la ternera y con la ayuda de un pelapapas sacamos las finas lonchas de parmesano reggiano de nuestra cuña. Ya solo queda llevarlo a la mesa y disfrutar del plato junto con nuestros invitados. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Hamburguesas de tofu

La verdad, llevaba tiempo que quería probar por mí mismo el tofu, ya que siempre había oído muchas opiniones y quería tener la mía. El tofu no es más que el resultado de cuajar la leche de soja con sales de calcio y magnesio, es una masa de proteínas y aceite que se forma un bloque prensado cuando se le escurre el líquido bajo presión. hay diversas variedades de tofu. Después de probarlo, tengo que decir que me parece un buen alimento en conjunto, ya que absorbe todos los sabores y aromas que se le agregan, por sí solo me parece un alimento insípido. Nos hemos puesto manos a la obra y después de mucho investigar, hemos alcanzado una receta que me parece muy rica y fácil de preparar. Además de vez en cuando nos viene bien suministrar a nuestro cuerpo, otro tipo de proteínas que no venga de origen animal.


Los ingredientes necesarios, son:


  • 275 g de tofu 
  • 1 cebolla grande
  • 100 g de calabaza
  • 3 champiñones grandes
  • 1 huevo
  • 7 cucharadas de avena
  • 3 cucharadas de tomate frito
  • 3 pimientas de Jamaica
  • Orégano
  • Comino en polvo
  • Aceite de oliva
  • Sal 


Comenzamos nuestra receta por poner el tofu en un colador para que expulse todo el suero, nosotros hemos utilizado un tofu firme, llamado así porque viene en un bloque muy prensado. En una sartén ponemos un poco de aceite de oliva y la cebolla cortada en brunoise, añadimos un poco de sal para que vaya pochando, mientras vamos cortando los champiñones en brunoise, recordad que no los lavamos, sino que con la ayuda de una servilleta le quitamos la tierra que tiene adherida, dejar pochar unos 3 minutos la cebolla y añadir los champiñones. Seguimos con cortar en brunoise también la calabaza, la cual nos va a aportar dulzor  a la elaboración, añadimos a la sartén y esperamos a que todo esté pochado, dejamos que se atempere antes de añadirlo al tofu. En un bol desmenuzamos el tofu con la ayuda de un tenedor, no sin antes, terminar de quitar el exceso de suero del bloque de tofu con la ayuda de unas servilletas de cocina, apretamos hasta que se empapen las servilletas. Una vez que lo tenemos desmenuzado añadimos el huevo, el orégano, el comino y las pimientas de Jamaica,que previamente hemos machacado en un mortero. Solo nos queda añadir la avena, para ello con la ayuda de una turmix, trituramos los copos de avena hasta obtenerlo en polvo, la avena es la que va a actuar de espesante y dará consistencia a nuestra hamburguesa. Añadimos la avena y las verduras pochadas y con la ayuda de las manos, antes nos pondremos unos guantes, unimos todos los ingredientes hasta obtener una masa parecida a la masa de hamburguesas de carne. Dejamos que nuestra masa se enfríe en la nevera al menos unos 45 minutos para poderlas manipular. A la hora de dar forma a las hamburguesas yo soy partidario de no usar molde y que cada una sea diferente en su forma, ya que nos va a dar una imagen más casera aún. Pasado ese tiempo, le damos forma y en una satén con aceite a fuego medio, hacemos unos dos minutos por cada lado hasta que tomen un color dorado. Las servimos en un plato y ya las podemos acompañar con lo que más te guste: una ensalada, unas papas fritas, unos aritos de cebolla, una confitura de tomate, etc...

lunes, 13 de enero de 2014

Cous-Cous de verduras

Hoy regresamos con una receta que hace tiempo que quería publicar, el cous-cous es un ingrediente muy utilizado en la zona del Magreb, región del norte de África (Marruecos, Túnez, Libia, Sahara Occidental, Argelia y Mauritania) pero a pesar de ello no es el más consumido, yo también pensaba que sí, es la pasta de trigo en sus diferentes formas. El cous-cous es una sémola de trigo duro que normalmente sirve de acompañamiento a carnes, ya sean cordero o pollo y a verduras. Es un ingrediente muy agradecido, ya que con pocos ingredientes podemos hacer un sabroso y rico plato. A mí a la hora de prepararlo no me gusta ponerlo al fuego, como indican algunos fabricantes, creo que se puede hidratar perfectamente fuera de los fogones sin perder todas sus propiedades, al igual que el elemento que considero perfecto para su hidratación es un buen caldo, según lleve carne o verduras, soy partidario de llevar a cabo la hidratación con la misma proporción de cous-cous, que de líquido. Lo que también me gusta es que es un ingrediente muy versátil que da mucho juego, ya que se puede comer tanto frío como caliente, cada receta tiene su forma de elaboración para sacar el mayor sabor.


Los ingredientes necesarios, son:

  • 250 g de cous-cous
  • 250 ml de caldo de verduras
  • 100 g de calabaza
  • 100 g de brécol
  • 1 calabacín mediano
  • 1 puerro
  • 1 cebolla mediana
  • 1 zanahoria
  • Sal
  • Aceite de oliva extra virgen


Comenzamos nuestra receta por picar todas las verduras en trocitos pequeños o brunoise, los vamos reservando sin mezclarlos, ya que con una parte de ellos vamos a preparar un caldo suave para hidratar y aromatizar nuestro cous-cous. En un caldero pondremos algo más de 250 ml de agua, ya que una parte se va a perder con la evaporación durante la cocción del caldo, como queremos extraer todos los sabores, vamos a partir de agua fría y añadimos la zanahoria, el brécol y el puerro, una vez que el agua rompa a hervir contabilizamos 10 minutos, con ello conseguiremos ablandar un poco las verduras más duras. En una sartén, pochamos a fuego medio la cebolla y la calabaza. pasado los 10 minutos, colamos nuestra verduras y reservamos el caldo obtenido. La verdura la añadimos a la sartén hasta obtener una verdura suave y con un color atractivo de un buen pochado. Cuando veamos que nos quedan unos 5 minutos para acabar nuestra elaboración, sera el momento de cocinar el cous-cous, para ello llevamos el caldo a ebullición y en un recipiente ponemos el cous-cous, añadimos el caldo, tapamos con un plato o una tapa y lo dejamos reposar unos 5 minutos, no sin antes poner un poco de sal y darle un par de vueltas con la ayuda de una cuchara. Pasado ese tiempo, destapamos y regamos con un poco de aceite de oliva extra virgen para darle la consistencia adecuada. Ya lo único que nos queda es añadirlo a las verduras, remover y servir, tu ahora decides si lo quieres comer frío o caliente. Este plato a mí me gusta caliente y no me gusta disfrazarlo con ningún condimento más para poder apreciar todos los sabores de las verduras fusionadas con el aceite de oliva extra virgen.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Caldo de papas

La receta de hoy es un clásico de cuchara en la cocina canaria, porque es muy fácil de preparar, ayuda a entrar en calor los días de frío y lo mejor de todo es que sale muy baratito. Es una receta que a lo largo del tiempo a ayudado a mitigar la hambruna en las islas, ya que su ingrediente principal es la papa, al igual que ayudo a la hambruna de Inglaterra e Irlanda. Como todo plato que queda arraigado en una zona, tiene sus variantes y los ingredientes varían según en que casas se preparan. De nuestro plato seguro que existirán más variantes, pero yo solo voy a hablar de dos más, una que es el caldo macho, se elabora con los mismos ingredientes solo que no lleva fritura, si no todos los ingredientes van en crudo y la otra es el caldo de millo (maíz), que se elabora igual que el caldo de papas, con la diferencia de que añadimos dos ingredientes más, el millo desgranado (maíz fresco desgranado) y los calabacínes en trocitos. Servimos calentito para quitarnos el frío del cuerpo.


Los ingredientes necesarios son:


  • 3 papas medianas 
  • 3 huevos
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajos
  • 1/2 manojo de cilantro
  • 1 cucharada de tomate frito 
  • Cominos en semilla
  • Colorante alimentario
  • Agua
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma



Comenzamos nuestra elaboración por picar en brunoise la cebolla y los dientes de ajo, lo ponemos en un caldero a pochar con un poco de aceite de oliva y sal de espuma, mientras vamos pelando las papas y reservamos. Cuando lo tenemos pochado, agregamos la cucharada de tomate frito y tronchamos las papas, le damos un corte a un trozo de la papa y tiramos, oiremos un crack, que es el tronchado, ya que lo que queremos conseguir es que las papas suelten mucho almidón que nos ayudará a ligar más aún nuestro guiso. Una vez tronchadas todas las papas, cubrimos de agua, añadimos el cilantro y el colorante alimentario. Dejaremos que todo hierva durante unos 20 minutos y unos 5 minutos antes de terminar, añadimos los cominos machacados. Al llegar a los 20 minutos y comprobar que están tiernas las papas, tenemos dos opciones para añadir los huevos, o los añadimos y removemos todo junto o los escalfamos encima de nuestra elaboración, para después servirlos independientemente para cada comensal. También a modo de comentario, decir que en casa de mi Yaya, se añadía algo menos de papas y lo compensaban con un puñadito de arroz.