miércoles, 20 de mayo de 2015

Crema de zanahorias con cebolla caramelizada y virutas de queso de cabra

Hoy presentamos una rica receta de una crema que vamos a tunear para darle un toque más elegante y subir nuestro nivel de presentación sin perder todo el sabor casero de una crema de zanahorias utilizando la receta casera de mamá. Antes de meternos en los fogones quiero dar un cordial saludo a todos nuestros seguidores y todas nuestras seguidoras, en especial a una de mis más fieles seguidoras que he conocido en persona hoy, es una compañera de mi hermana Sonia que se llama Noelia y está enamorada del blog, gracias a todos y todas por estar al otro lado esperando nuevas recetas. Vamos al lío...


Para nuestra crema, vamos a necesitar:


  • 6 zanahorias
  • 1 papa mediana
  • 1 puerro
  • 1 cebolla
  • 1 cucharadita de azúcar moreno
  • 1 pastilla de caldo de verduras o carne
  • 1 cucharada de vinagre de manzana
  • Comino en polvo
  • Virutas de queso de cabra
  • Aceite de oliva suave
  • Agua
  • Sal de espuma
  • Perejil

Comenzamos la receta por cortar en trozos las zanahorias, la papa y el puerro, en un caldero las ponemos a rehogar con un poco de aceite y el fuego vivo, quiero recordar que cuando hacemos una crema yo no soy partidario de poner sal ya que durante la elaboración vamos a añadir una pastilla de caldo que trae sal y siempre estamos a tiempo de añadir más sal. Una vez que veamos que las verduras han cogido un poco de color, color que le va a dar más sabor, es el momento de añadir la pastilla de caldo (no hay que decir que se puede sustituir por un buen caldo casero, ya sea de pollo, ternera o verduras), el comino en polvo, como una cucharadita y dar unas vueltas antes de cubrir nuestras verduras con agua, dejamos que todo hierva unos 20 minutos hasta que las verduras al pincharlas con l punta de un cuchillo estén tiernas. Mientras estaban hirviendo nuestras verduras aprovechamos para preparar la cebolla caramelizada, para ello, cortamos en juliana nuestra cebolla y ponemos a pochar, cuando veamos que ha cogido color, añadimos una cucharadita de azúcar moreno y una cucharada de vinagre de manzana para evitar que el azúcar se convierta rápidamente en caramelo, no os asustéis porque huela demasiado fuerte a vinagre, éste se evaporará y no se notará en el sabor. Ya solo queda triturar nuestra crema con la túrmix, rectificar de sal, comino y presentar, para ello ponemos la cebolla caramelizada, con un buen cuchillo hacemos unas virutas con el queso de cabra recién sacado de la nevera, el perejil picado, servir y llevar a la mesa. Buen provecho, recordar que también se puede preparar en olla rápida, tardará como unos 10 minutos, acelerando el proceso, pero de momento yo sigo elaborando las recetas a la vieja usanza, respetando los tiempos del chup chup.

martes, 31 de marzo de 2015

Enchilada de carne

Hoy presentamos una receta tradicional de la comida mejicana que hemos adaptado a nuestros fogones. Hemos utilizado unos chiles serranos en escabeche para aderezar este plato, también hemos cambiado las tortas de millo o maíz por unas láminas de pasta filo para acompañar la elaboración y a la hora de disfrutarlo en la mesa, tengamos un elemento crunch.

Los ingredientes necesarios son:



  • 400 grs de judías rojas cocidas
  • 300 grs de ternera picada
  • 1 bote de millo o maíz dulce
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 2 cebollas medianas
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chiles serranos en escabeche
  • 200 ml tomate frito
  • Comino en polvo
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva suave
  • Agua c.s.
  • Pasta filo
  • Lechuga iceberg
  • Opcional: guacamole



Comenzamos por picar en brunoise las cebollas, los pimientos y los dientes de ajo, lo ponemos todo en un caldero con un poco de aceite de oliva a pochar, añadimos un poco de sal. Mientras vamos colando el millo dulce y precalentando el horno a 180 grados para darle el toque crunch con la pasta filo, 10 minutos desde que alcance la temperatura óptima, vigilamos el tiempo para que no se quemen ya que son muy frágiles. Ue hierva un poco y rectificamos con agua si vemos que esta muy seco. Llega el momento de aderezar la elna vez tenemos las verduras, llega el momento de añadir la carne picada, con la ayuda de una espátula vamos chafando la carne para deshacerla. Después añadimos las judías, el millo y el tomate frito, esperamos hasta quaboración con dos cucharadas de postre de comino en polvo y lo dos chiles serranos picados en finas rodajas. Dejamos hervir unos 10 minutos y mientras vamos lavando la lechuga, ya solo queda servir y decorar el plato para llevarlo a la mesa. Como hemos puesto en los ingredientes un toque de guacamole tampoco le viene mal, eso si, acompañado por unos margaritas para refrescar el fuego de los serranos. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Las habichuelas de mamá

Hoy traemos una de las maneras más frecuentes en las que se comen en casa las habichuelas, ya sean redondas o planas. Desde los fogones de Palomeque mi hermana Sonia es la chef de las fotos de la elaboración, la verdad es que es una de las formas que más nos gustan y queríamos compartirla con nuestro seguidores. Es de fácil elaboración y si no es conocida por vuestros invitados a comer, pues sorpresón al canto. La receta que damos es para dos comensales, en casa la comemos como plato único.


Los ingredientes necesarios son:


  • 500 g. de habichuelas planas frescas
  • 1 cebolla grande
  • 2 papas medianas
  • 1 huevo duro por comensal
  • Laurel
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva












Comenzamos nuestra receta por preparar las habichuelas para hervirlas en un caldero, siempre cuando hierva el agua y con un poco de sal. Las habichuelas por los laterales, tiene como dos hilos a lo largo, si la habichuela no es muy joven, merece la pena quitarlos con la ayuda de un pelador ya que es incomodo encontrarlos después en la boca. Una vez que nos hemos desecho de los hilos cortamos las habichuelas en trozos, más o menos cada una en tres o cuatro partes, dependiendo como nos guste los trozos pero teniendo siempre en cuenta que mejor, trozos que nos quepan en la boca sin necesidad de usar cuchillo para volverlas a cortar. Las lavamos y las ponemos a hervir durante al menos unos 20 minutos o hasta que estén tiernas, tener en cuenta que es mejor dejarlas un poco al diente ya que perderán menos nutrientes. Mientras en una sartén ponemos a pochar la cebolla cortada en juliana con una hoja de laurel y un poco de sal de espuma a fuego lento. Aprovechamos el tiempo de espera de la cocción de las habichuelas y vamos pelando y cortando las papas en cuadraditos, después las lavamos para quitar el almidón. En una sartén con aceite caliente las ponemos a freír y reservamos. Una vez pochada la cebolla, añadimos las habichuelas ya cocidas, les damos unas vueltas y pasados un par de minutos retiramos el laurel y añadimos las papas. Al mismo tiempo hemos tenido dos huevos al fuego en un caldero con agua para convertirlos en huevos duros, durante 12 minutos desde que hierva el agua. Servimos las habichuelas en un plato, con un huevo duro por cada comensal.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Guisantes con chorizo y papilla

Hoy retomamos el blog después de una temporada de descanso, traemos una receta fácil de hacer en poco tiempo y que queda rica a la vez que curiosa. Es un plato de pelotitas verdes, así es como las llama una de mis sobrinas, sí, son guisantes. Yo he utilizado unos guisantes tiernos normales, pero también se puede preparar con guisantes baby.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 300g. de guisantes congelados
  • 2 tomates medianos maduros
  • 1 cebolla mediana
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 chorizo jabuguito
  • Chorrito de vino tinto
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • Jengibre
  • Comino molido
  • Caldo de carne
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma
  • Papilla o puré de papas


Comenzamos la receta por empezar a preparar la papilla, para ello cogemos 3 papas medianas y las ponemos a hervir en un caldero con la piel, previamente las hemos lavado, estarán en unos 15 minutos, pero de todas formas las pinchamos con un cuchillo para asegurarnos que quedan tiernas. Mientras se hacen las papas vamos preparando los guisantes, picamos la cebolla y el diente de ajo en brunoise y lo ponemos a pochar en un caldero con un poco de aceite y sal de espuma. Mientras vamos picando en taquitos pequeños el jabuguito, el cual añadimos una vez pochado, dejamos que el chorizo sude y suelte toda la esencia, lo dejamos cujientito. Llega el momento de echar el vino tinto para desglasar el caldero si algo se nos ha quedado pegado, esperamos a que evapore el alcohol y añadimos: los tomates rallados, la cucharadita de cúrcuma y el jengibre, removemos. Añadimos los guisantes al caldero y removemos. Cubrimos los guisantes con el caldo de carne caliente, esperamos a que hierva y añadimos el comino. Esperamos entre 8 y 10 minutos hasta que estén tiernos. Ya solo nos queda terminar la papilla que se hace de la siguiente manera, pelamos las papas y las escachamos o las pasamos por el pasapuré, de esta última manera quedará mucho más fino. Después añadimos: un poco de mantequilla, un huevo y leche, de forma opcional podemos poner un poco de nuez moscada pero en este caso los guisantes ya van bastantes especiados. Removemos todo bien al fuego y dejamos nuestra papilla lista para comer, hay ha quien le gusta una textura más líquida y otras más seca, va a gusto del comensal o del cocinero que es quien prepara la receta. Ya solo queda servir en un plato e ir a la mesa a dar buena cuenta. Esta receta es para dos raciones. 

martes, 1 de julio de 2014

Tabulé a mi estilo

Hoy elaboramos con cuscús, que es la parte más dura del trigo que no se ha molido para convertirse en harina, un rico tabulé. El tabulé es una ensalada típica de los países árabes que tiene su origen en el Líbano, diremos que mi receta es una adaptación ya que he añadido algún ingrediente que no se encuentra en la receta original. Comentar que la proporción de agua para hidratar nuestro cuscús es la misma que la del cereal, de todas formas a mi me gusta poner un poco más ya que durante la ebullición hay una parte que se pierde por evaporación, yo la pongo muy caliente. Es una elaboración que se degusta a temperatura ambiente para poder saborear al máximo la explosión de sabores que nos brinda esta exótica receta.


Los ingredientes necesarios, son:

  • 1 vaso de cuscús
  • 1,25 vaso de agua 
  • 1 tomate
  • 1/2 cebolla roja pequeña
  • 1/2 limón
  • Zanahoria rallada
  • Cilantro fresco
  • Salsa Worcestershire
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma




Comenzamos nuestra receta por poner a hervir el agua en un caldero, cuando el agua está hirviendo le añadimos unas gotas de salsa Worcestershire para enriquecer nuestro cuscús. Retiramos el caldero de fuego y añadimos el cuscús, con una cuchara removemos, ponemos la tapa y dejamos reposar unos 10 minutos para que absorba toda el agua y doble su volumen. Mientras picamos en una brunoisse muy fina la cebolla, el tomate en concassé, recordar que es el tomate pelado, sin pepitas y partido en cuadraditos. La zanahorias las rallamos y reservamos todo. Picamos muy finito el cilantro y también lo reservamos. Destapamos el caldero y añadimos un chorrito de aceite para que se separen los granos del cuscús, añadimos la cebolla, el tomate y la zanahoria, removemos. Con la ayuda de un rallador le quitamos la piel al limón y se lo añadimos junto con el jugo. Ya solo nos queda aderezar con el cilantro picado y poner a punto de sal. Llevamos a la mesa y buen provecho, en mi caso lo he acompañado con unos medallones de solomillo de ternera a la plancha. 

domingo, 29 de junio de 2014

Ensalada a la miel y mostaza

Hoy presentamos una rica y refrescante ensalada donde hemos variado el clásico aderezo de aceite, vinagre y sal, por una mezcla agridulce que le viene genial a esta elaboración. La verdad soy más de probar aderezos diferentes al clásico, ya sea incluyendo soja, mostaza, miel, limón, ajo exprimido, pimienta cinco bayas u orégano en los diferentes aderezos a la hora de degustar una ensalada. Además de ser una elaboración fresquita con vista al verano también es una comida ligera para soportar de una mejor manera las altas temperaturas que se avecinan, debemos saber que nuestra siesta será más placentera que si hubiésemos comido una comida copiosa con un alto aporte calórico.


Los ingredientes necesarios, son:


  • Lechuga iceberg
  • Tomate
  • Langostinos
  • Jamón de york
  • Rodajas de piña natural
  • Cebolleta
  • Aceitunas verdes sin hueso
  • Orégano
  • Salsa Worcestershire
  • Mostaza dulce
  • Aceite de oliva

Comenzamos por cortar y lavar nuestra lechuga, a modo de curiosidad diremos que me gusta más cortarla con las manos para evitar una pérdida de nutrientes por la oxidación de entrar en contacto con el cuchillo. Pelamos el tomate y le quitamos las pepitas, cortamos en cuadraditos o concassé, reservamos. Los langostinos ya los tenemos cocidos, pero diremos que la manera de cocerlos es, poner un caldero con agua a hervir, cuando el agua hierve, añadimos los langostinos hasta que nuevamente vuelvan a hervir, entonces rápidamente los sacamos a un bol con agua, hielo y sal, donde los refrescamos para que la carne quede prieta, ya que si la carne del langostino estuviera muy fofa, se nos habrían pasado de cocción. Pelamos los langostinos y reservamos. Cortamos la cebolleta en pluma, cuando es para una ensalada donde la vamos a comer cruda, la cortamos en una juliana muy fina que se llama pluma. Cortamos en tiras el jamón de york, en cuadradítos la piña. En mi caso como no he usado sal en el aderezo, no he lavado las aceitunas verdes para rebajar el nivel de sal que viene de la conservación en salmuera. Disponemos todo en el plato, teniendo mucho cuidado de eliminar toda el agua en la lechuga ya que si no nuestra ensalada después quedará aguada, una buena opción es utilizar un escurre lechugas y si no como mal menor la secaremos con la ayuda de unas servilletas de papel. Con la ayuda de un vaso con tapa o una botella especial para aderezos preparamos el nuestro, para ello ponemos: el aceite de oliva, la mostaza dulce, unas gotas de Worcestershire y el orégano, cerramos la tapa y batimos con energía hasta que veamos que nuestro aderezo se queda como una salsa uniforme, esto ocurre porque al agitar el vaso le metemos aire. Ya solo queda llevarlo a la mesa y dar buena cuenta de ello. 

martes, 20 de mayo de 2014

Pimientos rellenos

Hoy presentamos un clásico de la gastronomía española, decir que los pimientos son unas de las verduras más usada en la cocina, para empezar se utiliza en los sofritos, que es la base de la mayoría de las elaboraciones de la gastronomía española, además de servir de acompañamiento para el plato principal que va desde unos pimientos fritos verdes en tiras para acompañar una rica tortilla de papas hasta unos pimientos rojos a la parrilla para acompañar cualquier carne de asadero. No podemos olvidar los pimientos de Padrón, uno de los clásicos entrantes de nuestra gastronomía y tampoco olvidarnos de unos buenos pimientos de piquillo rellenos, ya sean de carne, pescado o marisco. Lo que si me gustaría aclarar es que el pimiento verde es menos dulce que el rojo con lo cual tenemos esto en cuenta a la hora de llevar a cabo la elaboración de un plato. Personalmete, a mí unas de las recetas que más me gusta y mira que es bien simple es un buen bocata de jamón pata negra con pimientos verdes fritos, la receta es tan fácil como freír los pimientos en tiras, abrir un buen pan, poner el jamón y los pimientos verdes fritos, un poco de sal y un chorrito del aceite donde hemos frito los pimientos y a disfrutar.


Los ingredientes necesaros, son:

  • 6 pimientos rojos 
  • 400 grs. de ternera molida
  • 12 lonchas de mozarella
  • 1 cebolla grande
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria
  • 2 ramitas de apio
  • 3 dientes de ajo
  • Tomate frito
  • 1 hoja de laurel
  • Pimienta negra
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva
  • Palillos


Comenzamos la elaboración por lavar y vaciar los pimientos, para ello cortamos el pimiento haciendo un sombrero, las semillas y los nervios, reservamos. Picamos todas las verduras en brunoise por separado y ponemos a pochar en un caldero con un poco de acite de oliva, la cebolla y los ajos con un poco de sal. Una vez que este pochado, anadimos el resto de verduras y esperamos a que todo quede nuevamente pochado, después añadimos la carne de ternera picada, como ya he explicado otras veces, me gusta comprar un trozo de carne y molerla en casa en la picadora. Con la ayuda de una cuchara de madera vamos desmenuzando la carne hasta que quede despegada, mientrras veremos como se va pegando la comida al caldero pero tranquilos que para desglasar utilizaremos el chorrito de vino blanco, añadimos el laurel y el tomate frito cuando se evapore el alcohol, dejamos hervir unos diez minutos, añadimos la pimienta y si fuera necesario un poco de agua. Una vez tenemos el relleno, ponemos el horno a precalentar a 200 grados y en una bandeja de cristal ponemos un poquito de aceite de oliva en el fondo y vamos rellenando los pimientos sin llegar al borde, después añadimos el queso y cerramos el pimiento con el sombrero y lo aseguramos con un palillo, así con todos. Una vez que pasen unos 10 minutos de precalentamiento del horno introducimos la bandeja que estará unos 30 minutos de media, para comprobar si nuestros pimientos están tiernos con la ayuda de un cuchillo, los pinchamos. Ya solo queda servirlos en un plato y acordarse de quitar el palillo antes de hincarle el diente.






lunes, 28 de abril de 2014

Potaje de berros

Hoy es lunes y por eso vamos a presentar una elaboración muy típica en las islas, como suele ser día de limpieza o de tareas en casa, se suele hacer un plato de comida el cual se puede ir haciendo a fuego lento sin tener que estar muy pendiente de él. También decir que es un clásico de los fines de semana cuando hace frío y la gente va para los campos a pasear. Antiguamente el potaje de berros era una comida de gente humilde ya que su ingrediente principal crecía a las orillas de las acequias, tal ha sido su arraigo y su evolución que hoy en día es casi imposible conseguirlos salvajes, casi toda la producción es de huertos y su precio alcanza niveles prohibitivos en algunas épocas del año, lo mismo pasa con dos más de sus ingredientes, la piña y las judías tiernas. Como consejo diré que en mi casa se aprovecha cuando tienen buen precio y se compran, las judías se desgranan y las piñas se parten y se guardan en el congelador, la verdad es que se conservan bastante bien durante al menos unos 3 meses. La verdad es que considero que es un plato muy nutritivo y completo ya que era un plato que se preparaba en casas de gente trabajadora y tenía que dejar saciado a las personas, que normalmente trabajan en el campo, para lo cual se le añadía gofio a la hora de comerlo y se acompañaba de trozos de cebolla roja macerada en vinagre y orégano, siendo la más consideraras las de Gáldar, también con un trozo de queso tierno o semiduro. Hoy en día hay gente que le añade carne de cerdo, ya sean costillas frescas o saladas, esto antiguamente era un lujo que casi nadie se podía permitir por los precios que tenía la carne. Ni que decir que este plato tiene millones de variantes, ya que en cada isla, en cada municipio, en cada zona y en cada casa hay una receta, en nuestro caso hemos omitido la carne, ya que en mi casa se suele hacer de la siguiente manera.



Los ingredientes necesarios, son:



  • 500 g. de berros
  • 300 g. de calabaza
  • 300 g. de judías tiernas
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla
  • 2 piñas (cortadas en 3 partes)
  • 2 papas medianas
  • 1 ruedita de ñame
  • 1 ruedita de batata blanca
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • cominos en grano
  • sal de espuma
  • agua


Comenzamos nuestra elaboración por desgranar las judías tiernas y las ponemos a hervir en un cazo, cuando den un hervor las retiramos del fuego y tiramos ese agua. Mientras vamos limpiando nuestros berros, ya que desechamos los tallos gruesos, nos quedamos con las hojas, decir que cuando los compramos la mejor forma de conservarlos en la nevera es envueltos envueltos en un paño húmedo. En un caldero mediano-grande, introducimos toda la verdura que hemos picado a mirepoix (en cuadraditos), los berros los picamos con la ayuda de un cuchillo o del robot de cocina, tener en cuenta que al cocer casi toda la verdura se va a deshacer. A las verduras le añadimos un ajo picado en brunoise, las piñas, las judías, el aceite y cubrimos de agua. Dejamos hervir a fuego medio-bajo durante una hora, unos diez minutos antes de finalizar añadimos 2 dientes de ajo machacados con comino y ponemos a punto de sal. Y se me olvidaban las papas, las cuales introducimos en nuestro caldero tronchadas, veinte minutos antes de acabar la elaboración.







viernes, 25 de abril de 2014

Carcamusas toledanas

Hoy presentamos un plato típico de la cocina toledana, para ser sinceros yo nunca había oído hablar de esta elaboración hasta que llegó a mí desde los fogones de Palomeque de mi hermana Sonia. He estado investigando un poco sobre el origen del nombre que recibe el plato y por lo visto viene del Bar Ludueña a mediados del siglo XX, el bar era frecuentado por señores mayores, carcas, acompañados por señoritas mucho más jóvenes, musas, el dueño del bar puso el peculiar nombre a un plato que hoy en día se suele servir como tapa, en algunos casos se acompañan con papas al igual que en otros casos también se le puede añadir guindilla para que le de un poco de alegría. El ingrediente principal de este plato es el magro de cerdo.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 500 g. de magro de cerdo en trozos
  • 150 g. de jamón ibérico en taquitos
  • 150 g. de chorizo ibérico
  • 80 g. de guisantes
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pastilla de caldo de carne
  • tomate frito
  • vino blanco
  • pimienta cinco bayas
  • sal de espuma
  • aceite de oliva 
  • pimienta de cayena (opcional)
  • agua


Comenzamos por saltear la carne de magro que hemos cortado en cuadrados grandes junto con el chorizo en ruedas y los taquitos de jamón, para ello primero añadimos la carne y cuando casi esté sellada, añadimos el jamón y el chorizo, le damos unas vueltas y reservamos. En el mismo caldero ponemos la cebolla picada en brunoise, la ponemos a pochar con un poco de aceite de oliva, le añadimos un poco de sal para ayudar en el pochado. Mientras vamos cortando el pimiento, los dientes en brunoise, que también añadimos (aquí es el momento de decidir si queremos añadir la cayena). Cuando ya tengamos todo pochado, añadimos la pastilla de caldo y damos unas vueltas, seguidamente añadimos el vino blanco para desglasar, después de que se evapore el alcohol añadimos el tomate frito y las carnes, cubrimos de agua y dejamos hervir a fuego medio hasta que el magro esté tierno, salpimentamos y a los 20 minutos aproximadamente añadimos los guisantes que al ser de lata ya están cocinados, dejamos que todo hierva unos 5 minutos más y listo. Podemos añadirle unas papas fritas o si queremos algo menos de grasa, pues unas papas sanchochadas o una papilla, también llamado puré de papas.



jueves, 24 de abril de 2014

Arroz con leche

Hoy regresamos con un postre típico de la gastronomía española, en concreto del Principado de Asturias donde este rico postre es uno de sus buques insignias culinarios junto a la sidra, el queso de Cabrales, las fabes con las que se elaboran platos tan conocidos como la fabada o las fabes con almejas. Lo diferente que hemos utilizado para elaborar esta receta es que hemos sustituido el azúcar blanquilla por sirope de ágave, el cual es rico en azúcares que se absorben por el cuerpo de una forma más sana, siendo el endulzante mejor para las personas que tienen diabetes, además de necesitar menos cantidad para  endulzar las elaboraciones que si utilizáramos la habitual azúcar. También hemos intentado elaborar una receta algo más saludable a no añadir ni nata ni mantequilla, como se recomienda en la recetas originales de la zona.  La recomendación para triunfar en este postre es tener paciencia y no perder de vista la elaboración ya que si no se quemaría y todo se echaría a perder.



Los ingredientes necesarios, son:


1 litro de leche desnatada + 1 vaso
200 g. de arroz redondo
4 cucharadas de sirope de ágave
1/2 rama de canela
1/2 corteza de limón








Comenzamos por poner en un caldero el litro de leche junto con el sirope, la canela y la corteza de limón hasta que llegue a ebullición. Mientras que esperamos a que nuestra leche hierva, vamos lavando el arroz para quitarle el almidón, para ello con la ayuda de un chino o un colador lo ponemos bajo el grifo del agua hasta que veamos que el agua resultante sale igual de transparente que la del grifo. Una vez que hierve la leche añadimos el arroz y bajamos el fuego para que vaya hirviendo a fuego lento, sin dejar de remover de vez en cuando para que nuestro arroz con leche no se agarre al fondo del caldero, deje amarga y con sabor a quemado nuestra elaboración. Esta operación la llevaremos a cabo durante 45 minutos mínimo, pudiendo llegar a la hora dependiendo de la dureza del arroz. Unos 10 minutos antes de que se acabe la cocción comprobamos cuanta leche nos queda en el arroz, hay quien le gusta con más y a otros con menos, recordar que al dejarlo reposar aún absorberá más leche. Si fuera necesario o nos apetece más leche añadiríamos el vaso de leche que habíamos reservado con anterioridad, no me cansaré de recordar que no debemos dejar de remover de vez en cuando. Para ser sinceros y no llevar ni mantequilla ni nata, he de decir que la elaboración ha quedado muy suave y cremosa. En nuestro caso la hemos puesto en una bandeja de cristal y hemos tapado en vivo con film transparente para que no haga costra. Dejamos enfriar y metemos en la nevera, más tarde la serviremos en tazones, un tazón para cada comensal y le podemos ofrecer un poco de leche ya que igual se ha quedado muy seca para su gusto. La leche que ponemos a parte la hemos hervido con el mismo precedimiento que el de la elaboración para no perder las propiedades organolépticas de la elaboración.