miércoles, 8 de octubre de 2014

Las habichuelas de mamá

Hoy traemos una de las maneras más frecuentes en las que se comen en casa las habichuelas, ya sean redondas o planas. Desde los fogones de Palomeque mi hermana Sonia es la chef de las fotos de la elaboración, la verdad es que es una de las formas que más nos gustan y queríamos compartirla con nuestro seguidores. Es de fácil elaboración y si no es conocida por vuestros invitados a comer, pues sorpresón al canto. La receta que damos es para dos comensales, en casa la comemos como plato único.


Los ingredientes necesarios son:


  • 500 g. de habichuelas planas frescas
  • 1 cebolla grande
  • 2 papas medianas
  • 1 huevo duro por comensal
  • Laurel
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva












Comenzamos nuestra receta por preparar las habichuelas para hervirlas en un caldero, siempre cuando hierva el agua y con un poco de sal. Las habichuelas por los laterales, tiene como dos hilos a lo largo, si la habichuela no es muy joven, merece la pena quitarlos con la ayuda de un pelador ya que es incomodo encontrarlos después en la boca. Una vez que nos hemos desecho de los hilos cortamos las habichuelas en trozos, más o menos cada una en tres o cuatro partes, dependiendo como nos guste los trozos pero teniendo siempre en cuenta que mejor, trozos que nos quepan en la boca sin necesidad de usar cuchillo para volverlas a cortar. Las lavamos y las ponemos a hervir durante al menos unos 20 minutos o hasta que estén tiernas, tener en cuenta que es mejor dejarlas un poco al diente ya que perderán menos nutrientes. Mientras en una sartén ponemos a pochar la cebolla cortada en juliana con una hoja de laurel y un poco de sal de espuma a fuego lento. Aprovechamos el tiempo de espera de la cocción de las habichuelas y vamos pelando y cortando las papas en cuadraditos, después las lavamos para quitar el almidón. En una sartén con aceite caliente las ponemos a freír y reservamos. Una vez pochada la cebolla, añadimos las habichuelas ya cocidas, les damos unas vueltas y pasados un par de minutos retiramos el laurel y añadimos las papas. Al mismo tiempo hemos tenido dos huevos al fuego en un caldero con agua para convertirlos en huevos duros, durante 12 minutos desde que hierva el agua. Servimos las habichuelas en un plato, con un huevo duro por cada comensal.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Guisantes con chorizo y papilla

Hoy retomamos el blog después de una temporada de descanso, traemos una receta fácil de hacer en poco tiempo y que queda rica a la vez que curiosa. Es un plato de pelotitas verdes, así es como las llama una de mis sobrinas, sí, son guisantes. Yo he utilizado unos guisantes tiernos normales, pero también se puede preparar con guisantes baby.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 300g. de guisantes congelados
  • 2 tomates medianos maduros
  • 1 cebolla mediana
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 chorizo jabuguito
  • Chorrito de vino tinto
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • Jengibre
  • Comino molido
  • Caldo de carne
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma
  • Papilla o puré de papas


Comenzamos la receta por empezar a preparar la papilla, para ello cogemos 3 papas medianas y las ponemos a hervir en un caldero con la piel, previamente las hemos lavado, estarán en unos 15 minutos, pero de todas formas las pinchamos con un cuchillo para asegurarnos que quedan tiernas. Mientras se hacen las papas vamos preparando los guisantes, picamos la cebolla y el diente de ajo en brunoise y lo ponemos a pochar en un caldero con un poco de aceite y sal de espuma. Mientras vamos picando en taquitos pequeños el jabuguito, el cual añadimos una vez pochado, dejamos que el chorizo sude y suelte toda la esencia, lo dejamos cujientito. Llega el momento de echar el vino tinto para desglasar el caldero si algo se nos ha quedado pegado, esperamos a que evapore el alcohol y añadimos: los tomates rallados, la cucharadita de cúrcuma y el jengibre, removemos. Añadimos los guisantes al caldero y removemos. Cubrimos los guisantes con el caldo de carne caliente, esperamos a que hierva y añadimos el comino. Esperamos entre 8 y 10 minutos hasta que estén tiernos. Ya solo nos queda terminar la papilla que se hace de la siguiente manera, pelamos las papas y las escachamos o las pasamos por el pasapuré, de esta última manera quedará mucho más fino. Después añadimos: un poco de mantequilla, un huevo y leche, de forma opcional podemos poner un poco de nuez moscada pero en este caso los guisantes ya van bastantes especiados. Removemos todo bien al fuego y dejamos nuestra papilla lista para comer, hay ha quien le gusta una textura más líquida y otras más seca, va a gusto del comensal o del cocinero que es quien prepara la receta. Ya solo queda servir en un plato e ir a la mesa a dar buena cuenta. Esta receta es para dos raciones. 

martes, 1 de julio de 2014

Tabulé a mi estilo

Hoy elaboramos con cuscús, que es la parte más dura del trigo que no se ha molido para convertirse en harina, un rico tabulé. El tabulé es una ensalada típica de los países árabes que tiene su origen en el Líbano, diremos que mi receta es una adaptación ya que he añadido algún ingrediente que no se encuentra en la receta original. Comentar que la proporción de agua para hidratar nuestro cuscús es la misma que la del cereal, de todas formas a mi me gusta poner un poco más ya que durante la ebullición hay una parte que se pierde por evaporación, yo la pongo muy caliente. Es una elaboración que se degusta a temperatura ambiente para poder saborear al máximo la explosión de sabores que nos brinda esta exótica receta.


Los ingredientes necesarios, son:

  • 1 vaso de cuscús
  • 1,25 vaso de agua 
  • 1 tomate
  • 1/2 cebolla roja pequeña
  • 1/2 limón
  • Zanahoria rallada
  • Cilantro fresco
  • Salsa Worcestershire
  • Aceite de oliva
  • Sal de espuma




Comenzamos nuestra receta por poner a hervir el agua en un caldero, cuando el agua está hirviendo le añadimos unas gotas de salsa Worcestershire para enriquecer nuestro cuscús. Retiramos el caldero de fuego y añadimos el cuscús, con una cuchara removemos, ponemos la tapa y dejamos reposar unos 10 minutos para que absorba toda el agua y doble su volumen. Mientras picamos en una brunoisse muy fina la cebolla, el tomate en concassé, recordar que es el tomate pelado, sin pepitas y partido en cuadraditos. La zanahorias las rallamos y reservamos todo. Picamos muy finito el cilantro y también lo reservamos. Destapamos el caldero y añadimos un chorrito de aceite para que se separen los granos del cuscús, añadimos la cebolla, el tomate y la zanahoria, removemos. Con la ayuda de un rallador le quitamos la piel al limón y se lo añadimos junto con el jugo. Ya solo nos queda aderezar con el cilantro picado y poner a punto de sal. Llevamos a la mesa y buen provecho, en mi caso lo he acompañado con unos medallones de solomillo de ternera a la plancha. 

domingo, 29 de junio de 2014

Ensalada a la miel y mostaza

Hoy presentamos una rica y refrescante ensalada donde hemos variado el clásico aderezo de aceite, vinagre y sal, por una mezcla agridulce que le viene genial a esta elaboración. La verdad soy más de probar aderezos diferentes al clásico, ya sea incluyendo soja, mostaza, miel, limón, ajo exprimido, pimienta cinco bayas u orégano en los diferentes aderezos a la hora de degustar una ensalada. Además de ser una elaboración fresquita con vista al verano también es una comida ligera para soportar de una mejor manera las altas temperaturas que se avecinan, debemos saber que nuestra siesta será más placentera que si hubiésemos comido una comida copiosa con un alto aporte calórico.


Los ingredientes necesarios, son:


  • Lechuga iceberg
  • Tomate
  • Langostinos
  • Jamón de york
  • Rodajas de piña natural
  • Cebolleta
  • Aceitunas verdes sin hueso
  • Orégano
  • Salsa Worcestershire
  • Mostaza dulce
  • Aceite de oliva

Comenzamos por cortar y lavar nuestra lechuga, a modo de curiosidad diremos que me gusta más cortarla con las manos para evitar una pérdida de nutrientes por la oxidación de entrar en contacto con el cuchillo. Pelamos el tomate y le quitamos las pepitas, cortamos en cuadraditos o concassé, reservamos. Los langostinos ya los tenemos cocidos, pero diremos que la manera de cocerlos es, poner un caldero con agua a hervir, cuando el agua hierve, añadimos los langostinos hasta que nuevamente vuelvan a hervir, entonces rápidamente los sacamos a un bol con agua, hielo y sal, donde los refrescamos para que la carne quede prieta, ya que si la carne del langostino estuviera muy fofa, se nos habrían pasado de cocción. Pelamos los langostinos y reservamos. Cortamos la cebolleta en pluma, cuando es para una ensalada donde la vamos a comer cruda, la cortamos en una juliana muy fina que se llama pluma. Cortamos en tiras el jamón de york, en cuadradítos la piña. En mi caso como no he usado sal en el aderezo, no he lavado las aceitunas verdes para rebajar el nivel de sal que viene de la conservación en salmuera. Disponemos todo en el plato, teniendo mucho cuidado de eliminar toda el agua en la lechuga ya que si no nuestra ensalada después quedará aguada, una buena opción es utilizar un escurre lechugas y si no como mal menor la secaremos con la ayuda de unas servilletas de papel. Con la ayuda de un vaso con tapa o una botella especial para aderezos preparamos el nuestro, para ello ponemos: el aceite de oliva, la mostaza dulce, unas gotas de Worcestershire y el orégano, cerramos la tapa y batimos con energía hasta que veamos que nuestro aderezo se queda como una salsa uniforme, esto ocurre porque al agitar el vaso le metemos aire. Ya solo queda llevarlo a la mesa y dar buena cuenta de ello. 

martes, 20 de mayo de 2014

Pimientos rellenos

Hoy presentamos un clásico de la gastronomía española, decir que los pimientos son unas de las verduras más usada en la cocina, para empezar se utiliza en los sofritos, que es la base de la mayoría de las elaboraciones de la gastronomía española, además de servir de acompañamiento para el plato principal que va desde unos pimientos fritos verdes en tiras para acompañar una rica tortilla de papas hasta unos pimientos rojos a la parrilla para acompañar cualquier carne de asadero. No podemos olvidar los pimientos de Padrón, uno de los clásicos entrantes de nuestra gastronomía y tampoco olvidarnos de unos buenos pimientos de piquillo rellenos, ya sean de carne, pescado o marisco. Lo que si me gustaría aclarar es que el pimiento verde es menos dulce que el rojo con lo cual tenemos esto en cuenta a la hora de llevar a cabo la elaboración de un plato. Personalmete, a mí unas de las recetas que más me gusta y mira que es bien simple es un buen bocata de jamón pata negra con pimientos verdes fritos, la receta es tan fácil como freír los pimientos en tiras, abrir un buen pan, poner el jamón y los pimientos verdes fritos, un poco de sal y un chorrito del aceite donde hemos frito los pimientos y a disfrutar.


Los ingredientes necesaros, son:

  • 6 pimientos rojos 
  • 400 grs. de ternera molida
  • 12 lonchas de mozarella
  • 1 cebolla grande
  • 1 puerro
  • 1 zanahoria
  • 2 ramitas de apio
  • 3 dientes de ajo
  • Tomate frito
  • 1 hoja de laurel
  • Pimienta negra
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva
  • Palillos


Comenzamos la elaboración por lavar y vaciar los pimientos, para ello cortamos el pimiento haciendo un sombrero, las semillas y los nervios, reservamos. Picamos todas las verduras en brunoise por separado y ponemos a pochar en un caldero con un poco de acite de oliva, la cebolla y los ajos con un poco de sal. Una vez que este pochado, anadimos el resto de verduras y esperamos a que todo quede nuevamente pochado, después añadimos la carne de ternera picada, como ya he explicado otras veces, me gusta comprar un trozo de carne y molerla en casa en la picadora. Con la ayuda de una cuchara de madera vamos desmenuzando la carne hasta que quede despegada, mientrras veremos como se va pegando la comida al caldero pero tranquilos que para desglasar utilizaremos el chorrito de vino blanco, añadimos el laurel y el tomate frito cuando se evapore el alcohol, dejamos hervir unos diez minutos, añadimos la pimienta y si fuera necesario un poco de agua. Una vez tenemos el relleno, ponemos el horno a precalentar a 200 grados y en una bandeja de cristal ponemos un poquito de aceite de oliva en el fondo y vamos rellenando los pimientos sin llegar al borde, después añadimos el queso y cerramos el pimiento con el sombrero y lo aseguramos con un palillo, así con todos. Una vez que pasen unos 10 minutos de precalentamiento del horno introducimos la bandeja que estará unos 30 minutos de media, para comprobar si nuestros pimientos están tiernos con la ayuda de un cuchillo, los pinchamos. Ya solo queda servirlos en un plato y acordarse de quitar el palillo antes de hincarle el diente.






lunes, 28 de abril de 2014

Potaje de berros

Hoy es lunes y por eso vamos a presentar una elaboración muy típica en las islas, como suele ser día de limpieza o de tareas en casa, se suele hacer un plato de comida el cual se puede ir haciendo a fuego lento sin tener que estar muy pendiente de él. También decir que es un clásico de los fines de semana cuando hace frío y la gente va para los campos a pasear. Antiguamente el potaje de berros era una comida de gente humilde ya que su ingrediente principal crecía a las orillas de las acequias, tal ha sido su arraigo y su evolución que hoy en día es casi imposible conseguirlos salvajes, casi toda la producción es de huertos y su precio alcanza niveles prohibitivos en algunas épocas del año, lo mismo pasa con dos más de sus ingredientes, la piña y las judías tiernas. Como consejo diré que en mi casa se aprovecha cuando tienen buen precio y se compran, las judías se desgranan y las piñas se parten y se guardan en el congelador, la verdad es que se conservan bastante bien durante al menos unos 3 meses. La verdad es que considero que es un plato muy nutritivo y completo ya que era un plato que se preparaba en casas de gente trabajadora y tenía que dejar saciado a las personas, que normalmente trabajan en el campo, para lo cual se le añadía gofio a la hora de comerlo y se acompañaba de trozos de cebolla roja macerada en vinagre y orégano, siendo la más consideraras las de Gáldar, también con un trozo de queso tierno o semiduro. Hoy en día hay gente que le añade carne de cerdo, ya sean costillas frescas o saladas, esto antiguamente era un lujo que casi nadie se podía permitir por los precios que tenía la carne. Ni que decir que este plato tiene millones de variantes, ya que en cada isla, en cada municipio, en cada zona y en cada casa hay una receta, en nuestro caso hemos omitido la carne, ya que en mi casa se suele hacer de la siguiente manera.



Los ingredientes necesarios, son:



  • 500 g. de berros
  • 300 g. de calabaza
  • 300 g. de judías tiernas
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla
  • 2 piñas (cortadas en 3 partes)
  • 2 papas medianas
  • 1 ruedita de ñame
  • 1 ruedita de batata blanca
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • cominos en grano
  • sal de espuma
  • agua


Comenzamos nuestra elaboración por desgranar las judías tiernas y las ponemos a hervir en un cazo, cuando den un hervor las retiramos del fuego y tiramos ese agua. Mientras vamos limpiando nuestros berros, ya que desechamos los tallos gruesos, nos quedamos con las hojas, decir que cuando los compramos la mejor forma de conservarlos en la nevera es envueltos envueltos en un paño húmedo. En un caldero mediano-grande, introducimos toda la verdura que hemos picado a mirepoix (en cuadraditos), los berros los picamos con la ayuda de un cuchillo o del robot de cocina, tener en cuenta que al cocer casi toda la verdura se va a deshacer. A las verduras le añadimos un ajo picado en brunoise, las piñas, las judías, el aceite y cubrimos de agua. Dejamos hervir a fuego medio-bajo durante una hora, unos diez minutos antes de finalizar añadimos 2 dientes de ajo machacados con comino y ponemos a punto de sal. Y se me olvidaban las papas, las cuales introducimos en nuestro caldero tronchadas, veinte minutos antes de acabar la elaboración.







viernes, 25 de abril de 2014

Carcamusas toledanas

Hoy presentamos un plato típico de la cocina toledana, para ser sinceros yo nunca había oído hablar de esta elaboración hasta que llegó a mí desde los fogones de Palomeque de mi hermana Sonia. He estado investigando un poco sobre el origen del nombre que recibe el plato y por lo visto viene del Bar Ludueña a mediados del siglo XX, el bar era frecuentado por señores mayores, carcas, acompañados por señoritas mucho más jóvenes, musas, el dueño del bar puso el peculiar nombre a un plato que hoy en día se suele servir como tapa, en algunos casos se acompañan con papas al igual que en otros casos también se le puede añadir guindilla para que le de un poco de alegría. El ingrediente principal de este plato es el magro de cerdo.



Los ingredientes necesarios, son:


  • 500 g. de magro de cerdo en trozos
  • 150 g. de jamón ibérico en taquitos
  • 150 g. de chorizo ibérico
  • 80 g. de guisantes
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pastilla de caldo de carne
  • tomate frito
  • vino blanco
  • pimienta cinco bayas
  • sal de espuma
  • aceite de oliva 
  • pimienta de cayena (opcional)
  • agua


Comenzamos por saltear la carne de magro que hemos cortado en cuadrados grandes junto con el chorizo en ruedas y los taquitos de jamón, para ello primero añadimos la carne y cuando casi esté sellada, añadimos el jamón y el chorizo, le damos unas vueltas y reservamos. En el mismo caldero ponemos la cebolla picada en brunoise, la ponemos a pochar con un poco de aceite de oliva, le añadimos un poco de sal para ayudar en el pochado. Mientras vamos cortando el pimiento, los dientes en brunoise, que también añadimos (aquí es el momento de decidir si queremos añadir la cayena). Cuando ya tengamos todo pochado, añadimos la pastilla de caldo y damos unas vueltas, seguidamente añadimos el vino blanco para desglasar, después de que se evapore el alcohol añadimos el tomate frito y las carnes, cubrimos de agua y dejamos hervir a fuego medio hasta que el magro esté tierno, salpimentamos y a los 20 minutos aproximadamente añadimos los guisantes que al ser de lata ya están cocinados, dejamos que todo hierva unos 5 minutos más y listo. Podemos añadirle unas papas fritas o si queremos algo menos de grasa, pues unas papas sanchochadas o una papilla, también llamado puré de papas.



jueves, 24 de abril de 2014

Arroz con leche

Hoy regresamos con un postre típico de la gastronomía española, en concreto del Principado de Asturias donde este rico postre es uno de sus buques insignias culinarios junto a la sidra, el queso de Cabrales, las fabes con las que se elaboran platos tan conocidos como la fabada o las fabes con almejas. Lo diferente que hemos utilizado para elaborar esta receta es que hemos sustituido el azúcar blanquilla por sirope de ágave, el cual es rico en azúcares que se absorben por el cuerpo de una forma más sana, siendo el endulzante mejor para las personas que tienen diabetes, además de necesitar menos cantidad para  endulzar las elaboraciones que si utilizáramos la habitual azúcar. También hemos intentado elaborar una receta algo más saludable a no añadir ni nata ni mantequilla, como se recomienda en la recetas originales de la zona.  La recomendación para triunfar en este postre es tener paciencia y no perder de vista la elaboración ya que si no se quemaría y todo se echaría a perder.



Los ingredientes necesarios, son:


1 litro de leche desnatada + 1 vaso
200 g. de arroz redondo
4 cucharadas de sirope de ágave
1/2 rama de canela
1/2 corteza de limón








Comenzamos por poner en un caldero el litro de leche junto con el sirope, la canela y la corteza de limón hasta que llegue a ebullición. Mientras que esperamos a que nuestra leche hierva, vamos lavando el arroz para quitarle el almidón, para ello con la ayuda de un chino o un colador lo ponemos bajo el grifo del agua hasta que veamos que el agua resultante sale igual de transparente que la del grifo. Una vez que hierve la leche añadimos el arroz y bajamos el fuego para que vaya hirviendo a fuego lento, sin dejar de remover de vez en cuando para que nuestro arroz con leche no se agarre al fondo del caldero, deje amarga y con sabor a quemado nuestra elaboración. Esta operación la llevaremos a cabo durante 45 minutos mínimo, pudiendo llegar a la hora dependiendo de la dureza del arroz. Unos 10 minutos antes de que se acabe la cocción comprobamos cuanta leche nos queda en el arroz, hay quien le gusta con más y a otros con menos, recordar que al dejarlo reposar aún absorberá más leche. Si fuera necesario o nos apetece más leche añadiríamos el vaso de leche que habíamos reservado con anterioridad, no me cansaré de recordar que no debemos dejar de remover de vez en cuando. Para ser sinceros y no llevar ni mantequilla ni nata, he de decir que la elaboración ha quedado muy suave y cremosa. En nuestro caso la hemos puesto en una bandeja de cristal y hemos tapado en vivo con film transparente para que no haga costra. Dejamos enfriar y metemos en la nevera, más tarde la serviremos en tazones, un tazón para cada comensal y le podemos ofrecer un poco de leche ya que igual se ha quedado muy seca para su gusto. La leche que ponemos a parte la hemos hervido con el mismo precedimiento que el de la elaboración para no perder las propiedades organolépticas de la elaboración.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Pescado a la portuguesa

Hoy presentamos un plato típico de la cocina canaria, la verdad es que no hay bar o tasca que no cuenten con este plato entre sus enyesques o tapas ya que es bastante demandado entre los clientes. El origen parece venir de tierras portuguesas donde el pescado es su ingrediente estrella, siendo el bacalao el rey, parece ser que fueron ellos juntos con los pescadores gallegos los que poco a poco fueron introduciendo el salazón en nuestras cocinas, ya que el pescado antes era de difícil conservación por ausencia de frío y las distancias de distribución eran muy largas, recuperando la técnica que ya usaban los egipcios. No quiero olvidarme y dar las gracias a todos por hacer posible que el blog esté cerca de conseguir las 20.000 mil visitas, la verdad algo impensable cuando comencé este camino, gracias a todos por leer las recetas y espero que al menos se hayan atrevido a elaborar alguna de ellas, ya que se elaboran para acercar ricas elaboraciones a las mesas de los lectores. Hay que recordar que la cocina no es una ciencia exacta, ya que entran varios factores: tener mano para ello y el ingrediente fundamental, que es hacer las cosas con cariño y llevar a buen puerto una obra de arte aunque esta sea efímera.



Los ingredientes necesarios son:

  • 400 g de corvina en filetes 
  • 100 g de guisantes baby
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • tomate frito
  • vino tinto
  • tomillo limonero
  • pimienta 5 bayas
  • harina
  • aceite de oliva
  • sal de espuma
  • agua


Comenzamos por hacer en tacos nuestros filetes, también se puede hacer en tiras y decir que se puede utilizar cualquier pescado blanco para elaborar este plato. Una vez tenemos nuestros tacos de pescado los salpimentamos y los pasamos ligeramente por harina, con esto vamos a conseguir sellar el pescado y que nuestra salsa ligue cuando añadamos los tacos de pescado. En un caldero ponemos un poco de aceite y vamos dorando los tacos de pescado y reservamos. En el mismo caldero donde hemos dorado el pescado añadimos la cebolla y los dientes de ajo picados en brunoise, añadimos un poco de sal, la hoja de laurel después de lavarla y pochamos. Una vez pochado, añadimos un chorrito de vino tinto, esperamos a que evapore el alcohol (recordamos que el pequeño truco para saber si ha evaporado es que hueles y si te pica la nariz aún hay alcohol), añadimos nuestros guisantes baby y el tomate frito casero, añadimos un poco de agua y dejamos hervir a fuego medio durante unos 8 minutos, pasado este tiempo añadimos el tomillo limonero y los tacos de pescado. Dejamos hervir por unos 5 minutos más y ya está listo el plato. Diremos que si ves que espesa mucho puedes añadir un poco de agua, ya que puede ser por la harina como ya habíamos comentado. Podemos acompañar esta elaboración con unas papas fritas o una papilla (puré de papas).

lunes, 17 de marzo de 2014

Garbanzos al curry con tagliatelles de surimi

Hoy presentamos una receta de unas de las legumbres que más me gustan, ya sea en ropa vieja, garbanzada o como en este caso con especias del lejano Oriente. Decir que variedades de garbanzos hay muchos, ya sea por su zona geográfica,  por su denominación de origen, por su tamaño, etc.. El que más me gusta cocinar es el Pedrosillano, un garbanzo próximo a la variedad Castellana que considero que tiene un especial paladar ya que es fino tanto en su piel como en su carne o albumen. es un garbanzo que se cultiva en La Armuña, comarca de la provincia de Salamanca que a su vez pertenece a la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Del curry poco tenemos que decir ya que en otras ocasiones ya hemos hablado de él, un condimento que es una mezcla de especias en polvo donde predomina en mayor proporción el cúrcuma, proviene de la India y en cada zona se prepara de forma distinta, manteniendo como regla general que lleva un mínimo de siete especias, tales como: cayena, clavo, pimienta negra, cardamomo, cilantro, comino, nuez moscada, ajo, jengibre, etc.. además de la anteriormente nombrada cúrcuma, es una explosión de aromas que no nos dejan indiferentes ya que al oler su aroma nos trasladamos a los mercados donde se vende este condimento y que muchas veces hemos visto por televisión. Como curiosidad diremos que la variante china del curry es el llamado polvo de cinco especias. Y del surimi, diremos que es un producto creado a partir de pescados blancos que se mezclan con aditivos y se suelen vender en barritas como fuente de proteínas y fácil digestión, particularmente a mí me gustan más comprarlos refrigerados que congelados.



Los ingredientes necesarios son:


  • 400 g de garbanzos Pedrosillanos
  • 1 cebolla mediana
  • 1 pimiento verde
  • 2 zanahorias medianas
  • 9 palitos de surimi
  • 1 pastilla de caldo de verduras
  • Vino blanco
  • 1 cucharada de curry
  • Sal de espuma
  • Aceite de oliva
  • Agua



Comenzamos nuestra receta por poner en agua tibia la noche anterior en un bol nuestros garbanzos para rehidratarlos. A la mañana siguiente hacemos nuestros garbanzos en la olla a presión para acelerar el proceso, el tiempo dependerá si lo hacemos en olla rápida o normal, también podemos super acelerar el proceso un con un simple giro de muñeca abrimos un bote de nuestros garbanzos ya cocidos. En un caldero ponemos a pochar junto con un poco de aceite de oliva y sal, la verdura que previamente hemos picado con nuestra picadora. Una vez pochada, añadimos la pastilla de caldo concentrado, damos unas vueltas hasta que la pastilla se haya deshecho y se empiece a tostar el fondo del caldero, añadimos un chorrito de vino blanco y esperamos a que evapore el alcohol. Después añadimos nuestros garbanzos y cubrimos de agua, dejamos cocer todo durante unos 20 minutos. En una sartén tostamos la cucharada de curry con un poco de aceite de oliva, tostamos el curry para que pierda la textura terrosa que nos daría sin tostar y potenciar todo su aroma y sabor. Se lo añadimos al caldero unos 10 minutos antes de terminar la cocción. Mientras vamos cortando nuestros palitos de surimi en trocitos de un dedo de grosor, que añadiremos a falta de dos o tres minutos para finalizar, diremos que al darle vueltas con nuestra cuchara de palo, el surimi se va desenrollando y queda con forma de tagliatelles o cintas. Dejamos reposar unos minutos y servimos, si te animas a llevar a cabo esta elaboración te aseguro que no te vas a arrepentir y la repetirás con toda seguridad.